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Ruibal inventa la gira de los garitos

El cantante andaluz recorre 7 locales emblemáticos en 10 días

La gira nocturna y musical de Javier Ruibal busca en la noche de Madrid públicos variopintos y experiencias nuevas. La música moderna se refugia en las noches de Madrid en una docena de garitos y por casi todos ellos pasará estos días Javier Ruibal. Encontrará públicos diversos. Desde enamorados de la música clásica hasta locos por los viejos rockeros.El cantante andaluz recurre a la garitogira porque le gusta tocar en todas las "faunas de Madrid". El jueves debutó en El Café del Foro y hasta el día 11 recorrerá seis locales más.

Lo insólito de esta garitogira, un término acuñado por personas próximas a Javier Ruibal, es que la haga un cantautor de su calibre.

La gira continuó el viernes en el Cafe del Foro, un local del barrio de Malasaña con capacidad para 100 personas: "A diferencia de los grandes teatros", asegura el propio Javier, "en este tipo de sitios te encuentras muy agustito por el calor que recibes del público".

Después del descanso del fin de semana, el lunes recala en el Morocco, ante casi 300 personas. "Tocar en Madrid, aunque sea en sitios pequeños, tiene a veces más repercusión que hacerlo en otro más grande de otra ciudad".

El martes 5 y el miércoles 6 visitará la sala Libertad 8, con 100 personas cada día. En esta ocasión, Ruibal se acompañará sólo de su guitarrista Antonio Toledo: "Afortunadamente, tengo un repertorio que me permite variar el concierto según las características del local y de la audiencia, puedo hacerlo más acústico, con más tralla o meramente flamenco, salir con grupo o sólo con el guitarrista".

El jueves día 7 sus clientes serán expertos. Ruibal se enfrentará a una audiencia compuesta principalmente por músicos profesionales en el auditorio de los locales de ensayo de La Nave, habilitado para unas 500 personas. Al día siguiente, también ante 500 personas, Ruibal repetirá en La Sala: "Además de las canciones que he tocado estos últimos años en Madrid, incorporo algunas nuevas, como La gloria de Manhattan o La novia del Corto, en la que me imagino levantándole la novia a Corto Maltés [el famoso aventurero de los comics de Hugo Prat]".

El sábado 9, Javier bajará al escenario de El Sol, sala emblemática de la denostada movida madrileña situada: "A pesar de todo, creo que Madrid sigue siendo en cierta medida el centro de muchas cosas, están los medios más influyentes, los managers, las compañías de discos, muchos amigos, los mejores músicos".

Con las 400 personas que se prevé en esta sala, ya serán casi 2.000 las que hayan visto para entonces la garitogira: "Lo podía hacer de una vez tocando sólo una noche en un teatro grande, cosa que no descarto y que me gustaría, pero con la garitogira me acerco a todas las faunas que hay en Madrid, que es lo que me gusta. Madrid sigue siendo la ciudad más heterodoxa de España".

El recorrido de este cantautor de historias cotidianas por los garitos de la noche madrileña es tan variado y particular como los personajes que los frecuentan. El contraste de ambientes y decoraciones es la nota dominante.

Nada tiene que ver el quiosquito de la música y el carácter bohemio que preside el Café del Foro, donde Javier ha tocado las dos últimas noches, con la sofisticación y glamour del Morocco, donde lo hará el lunes.

Reducto rockero

Como tampoco tiene que ver la seriedad de un público acostumbrado a la música clásica que acude habitualmente a Libertad 8 con el desparpajo y frivolidad que mueve a la parroquia de El Sol, ni con el espíritu crítico de profesional de la música que puebla las noches de la desangelada La Nave.Pero así lo ha elegido este cantautor del Puerto de Santa María (Cádiz), que es incluso capaz de dar la cara en el difícil reducto madrileño de los viejos rockeros, el Honky Tonk, con capacidad para 350 personas, donde actúa el domingo día 10 y el lunes día 11, poniendo así punto final a la gira de los garitos.

"Cuando vengo a Madrid, tengo la sensación de no haberme ido nunca, de estar siempre por aquí. Tengo gente que me quiere bien y de alguna manera me he comprometido a tocar en todos estos sitios todos los años, aunque nunca lo había hecho en tan pocos días". Su discurso atrevido arranca a medianoche.

Garitogira, de Javier Ruibal. Día 4. Morocco (Marqués de Leganés, 7). 24.00 horas. Días 5 y 6. Libertad 8. 23.30 horas. Día 7. La Nave (Luis Mitjans, 50). 23.30 horas. Día 8. La Sala (Nuestra Señora de Fátima, 42). 1.00 horas. Día 9. El Sol (Jardines, 3). 24.00 horas. 10 y 11. Honky Tonk (Covarrubias, 24). 24.00 horas. Entrada gratis sin consumición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1993