La moderación de EE UU
La ONU no es una tribuna fácil para un presidente norteamericano. En primer lugar, porque se valora poco en EE UU, donde se desconfía (...) de aquello que pueda limitar la autonomía de los asuntos exteriores norteamericanos. Además, porque las expectativas respecto a EE UU son bastante contradictorias: en sustancia, se espera de Estados Unidos que haga a la vez más y menos. El discurso pronunciado el lunes por Clinton en Nueva York ha supuesto una decepción para todos: los que habían creído en la edad de oro de la ONU y esperaban que Estados Unidos (...) moderaría su pretensión de administrar los asuntos mundiales (...), y también para quienes (...) ya no confian más que en la última de las superpotencias y esperan de ella un mensaje de firmeza planetario. (...)Cualesquiera que sean las críticas a una operación determinada (...), se suele admitir que el mando de una operación de mantenimiento de paz corresponde de hecho a su mayor contribuidor. (...) Lo más inquietante en el discurso del presidente norteamericano reside (...) en los límites restrictivos que fija a la acción exterior de Estados Unidos e incluso al papel de la ONU, que, en su opinión, no puede implicarse en todos los conflictos del planeta. Sin duda, Bosnia será todavía una excepción (...), ya que se trata de demostrar que la OTAN, uno de los principales instrumentos de la influencia norteamericana en Europa, puede servir todavía para algo.
28 de septiembre


























































