El anticomunitario Partido del Centro triplica su representación en Noruega

ENVIADO ESPECIALLos resultados de las elecciones noruegas han sido comparados a un terremoto por la fuerza con que han sacudido al mapa político. Los laboristas han alcanzado los 67 escaños, cuatro más que en las elecciones de 1989, mientras que el Partido del Centro ha triplicado su representación en el Storting (Parlamento), al pasar de 11 a 31 escaños. La contradicción que late tras el nuevo mapa político es que los votantes han expresado su oposición a la Comunidad Europea (CE), pero han elegido a la líder laborista, una europeísta convencida.

La primera lectura de los resultados, a pesar de que un fallo informático impedirá conocer los resultados definitivos antes del próximo jueves, confirma que los noruegos votaron contra el ingreso en la CE y por Gro Harlem Bruntland, que es partidaria del sí, para dirigir el Gobierno. La forma en que se resolverá esta contradicción es la gran incógnita que preocupa a todos. Otra deducción es que la ola de gobiernos de derecha que propugnan el desmantelamiento del estado de bienestar no parece destinada a perdurar en los países nórdicos. Lo prueba el ascenso de los partidos de izquierda junto a la caída de los de la derecha.La nueva distribución de fuerzas en el Parlamento asegura en principio al Gobierno laborista un respaldo del que había carecido en oportunidades anteriores. Al tradicional apoyo del Partido de Izquierda Socialista se sumará el de los 31 nuevos diputados del Partido del Centro que en líneas generales coincide con los laboristas en los problemas económicos y de política nacional. Así lo han manifestado las líderes de ambos partidos.

Muchos se preguntan, sin embargo, cuál será el precio que Gro Harlem Bruntland tendrá que pagar por ese apoyo. La nueva estrella del firmamento político, Anne Enger Lahnstein, con tono suave, pero sin signos de debilidad, fue categórica al afirmar, en el debate televisado en el que participaron todos los candidatos tras conocerse los resultados preliminares, que su partido "tendrá un perfil propio y apoyará las medidas que considere positivas para el país, pero será inflexible en su oposición a que Noruega ingrese en la CE".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de septiembre de 1993.

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