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Reportaje:

Tortugas más feroces que las 'ninja'

Terror en Francia por la publicación de ataques a humanos de ejemplares mutantes

El "terror Tortuga" barre Francia empujado por varias informaciones aparecidas en la prensa que hablan de ejemplares terrestres carnívoros que han mutado convirtiéndose en monstruos e incluso han llegado a atacar a los humanos. "El terror de las tortugas mutantes amenaza las playas de la Riviera"; "Tortugas mordedoras cercan la Riviera"; "Peor que las ninja". Titulares como éstos retratan a la tortuga de orejas rojas -una de las mascotas preferidas de los niños- como un monstruo que merodea por las playas del sur de Francia.El diario Nice Matin informó que un bañista en el lago Saint-Cassien, próximo a la costa de la Riviera, fue mordido "por una de esas extrañas criaturas que pesan de cuatro a cinco kilos". El londinense The Guardian aseguraba: "Las pequeñas tortugas verdes medían sólo unos centímetros y están convirtiéndose en criaturas carnívoras de más de 4,5 kilos de peso y más de 35 centímetros de altura". Le Figaro insistía: "Pensábamos que eran unas cositas pequeñas y delicadas y resultaron gigantes que atacan".

Se trata de la Chrysemys scripta elegans. Los jóvenes ejemplares que se venden en las pajarerías suelen medir poco más que una moneda grande, aunque en algunas tiendas las reparten del tamaño de una mano. Flueden llegar a vivir 60 años, al cabo de los cuales alcanzan 30 centímetros y dos kilos.

Los vendedores franceses aseguran que hicieron el agosto después del éxito de los dibujos animados de Las tortugas mutantes ninja. Las ventas de esta especie, importada de Estados Unidos, están estimadas entre 300.000 y un millón de dólares al año. En España, un ejemplar de un palmo puede costar hasta 5.000 pesetas en la tienda. "Y dése prisa en venir por ellas porque se agotan enseguida", explicó la dependienta de una pajarería de Madrid.

Como contrapartida a su éxito, estos animales pequeños en origen comienzan a crecer y sus propietarios, hartos de soportar su voracidad y mal olor, los tiran a ríos, lagos y pantanos, e incluso a la basura. "La gente no sabe qué hacer con ellos", dice Gerard Nouvel, director del zoo de Ciudad de la Tortuga, próximo a la Riviera.

De acuerdo con el pescador Pierre Menpiot, sus colegas recogen cada semana una o dos tortugas en el lago Saint-Cassien, y algunos ejemplares han sido vistos en regiones tan lejanas como las cercanías de París. Expertos de la Marina aseguran, sin embargo, que la prensa ha desbocado el tema para aprovechar la serpiente de verano -acontecimiento que se exagera cuando existe un vacío informativo-, y que las tortugas suponen un riesgo muy escaso.

"Hay que mirar todo esto con perspectiva", manifiesta Mike Riddell, director del parque acuático Marineland, en Antibes. "Las tortugas mutantes no están atacando bañistas en la Riviera". La bombera Anne-Marie Bottero afirma que ningún bañista en el lago Saint-Cassien ha relatado haber sido mordido por tortugas. El periodista del Nice Matin que relató el incidente dice que basó su información en rumores. Son tortugas de verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993