La crisis y el mal tiempo fuerzan las rebajas

Los grandes comercios empiezan ahora, los pequeños ya llevan incluso semanas: la crisis económica y el tiempo fresco hanadelantado las rebajas otra vez. Cada temporada se cumple menos el viejo rito de esperar al 1 de julio. La falta de tesorería en las tiendas pequeñas y las grandes existencias acumuladas en las superficies mayores fuerzan la carrera por el saldo, que este año promete ser hasta el 60% más barato, debido a la baja venta de temporada.

Los comerciantes del textil tienen frío, y no sólo porque la falta de calor haya enmudecido sus cajas registradoras. Así lo explica el vicepresidente de la Confederación de Pequeña y Mediana Empresa (Copyme), Salvador Bellido: "Al tiempo fresco, que no incita a comprar, se ha añadido la crisis económica. Los clientes se han retraído y la mitad de la ropa se ha quedado en los percheros".Por si fuera poco, llueve sobre mojado. "Para esta temporada se hicieron pedidos inferiores en un 10% a la anterior, pero se ha vendido la mitad. La falta de liquidez para hacer frente a los pagos ha hecho adelantar las rebajas, que son del 25% como mínimo. Sin embargo, en ocasiones, los precios son inferiores al costo", asegura Bellido.

El catálogo de males que enuncia el representante de las tiendas pequeñas se amplía a 1a competencia" que sufren por parte de las grandes extensiones comerciales. "Nosotros la sufrimos menos que el ramo de alimentación, pero se nota, porque cada vez se puede comprar más corsetería o ropa de niño en los supermercados. En cuanto a los grandes almacenes, hacen rebajas que presentan como promociones especiales", afirma.

Vender el 12% más

El pesimismo de los pequeños choca con las cifras optimistas que anuncian los grandes establecimientos. Según ANGED (la asociación que reune a grandes almacenes e hipermercados), en estas rebajas la facturación crecerá un 12% frente al año pasado (en las rebajas de verano de 1992 lograron aumentar las ventas en un 12%, hasta 80.000 millones de pesetas, según sus datos).

A comienzos de la década, este sector anunciaba incrementos del 25% para las rebajas. "Estamos creciendo", sostiene el presidente de ANGED, José Serrano Carvajal. Asegura que los datos del Instituto Nacional de Estadística, que recoge una notable caída de ventas desde febrero en las grandes superficies, no tienen en cuenta las nuevas tiendas.

Serrano reconoce que hay estancamiento dentro del creciniiento". ANGED anuncia 5.000 nuevos puestos de trabajo en toda España (más de 500, en Madrid) durante las rebajas habrá descuentos entre el 10 y el 60%. El Corte Inglés esperaba que unas 350.000 madrileños acudieran ayer sábado (primer día de rebajas en la cadena) a sus cuatro centros.

La opinión de ANGED contrasta con la del represen tante de los pequeños comer ciantes: Para Bellido, la situación es de "alarmismo real". "Si esto no se remedia en dos meses, pediremos que nos de claren zona catastrófica". A su juicio, las tiendas más afecta das por la caída de ventas son las de nivel medio alto, sobre todo aquellas situadas dentro del perímetro de la M-30. En la administración regional comprenden y hasta comparten la queja de los comerciantes. "Su situación es muy mala", asegura el director general de consumo de la Comunidad de Madrid, Enrique Zaragoza. "La crisis se notó primero en el automóvil, luego en los electrodomésticos y ahora en vestido y calzado", afirma.

Derechos del consumidor

Los problemas son más acuciantes para los pequeños, según Zaragoza. "El anticipo de rebajas o los saldos son el único instrumento que tienen para intentar paliar la crisis", señala. En su opinión, suelen ser más correctas las rebajas de las tiendas pequeñas, que liquidan realmente existencias. "En alguna ocasión, en los grandes establecimientos venden género preparado para rebajas", asegura. El presidente de ANGED lo niega rotundamente. "No es cierto eso de que se fabrica especialmente para este tipo de venta", señala.

"En las rebajas, a veces también se rebajan los derechos del consumidor", advierte José María Múgica, de la Unión de Consumidores y Usuarios (OCU). Critica la falta de claridad sobre los saldos de prendas defectuosas y la no admisión del pago con tarjetas de crédito durante ventas especiales. En cualquier caso, lanza una recomendación: "A las rebajas hay que ir con una lista. No se debe comprar porque es barato, sino porque es necesario".

Esta temporada de descuentos los inspectores de la Comunidad de Madrid afinarán la vista. En las pasadas rebajas de enero realizaron 20 visitas a grandes comercios. Inspeccionaron 49 productos y en 41 de ellos observaron errores de etiquetado. En las ofertas, sólo encontraron irregularidades en dos casos. Las sanciones están a punto de llegar.

Saldos sin ley

Unos quieren ley reguladora del comercio, otros no. Mientras, el Tribunal Constitucional debe resolver recursos contra leyes autonómicas restrictivas y el Gobierno sigue apostando por la libertad de horarios. Madrid, sin competencias sobre mercado interior, aguarda las decisiones.Los grandes comercios son los más contrarios a una posible ley. "La libertad comercial conlleva que no se nos encorsete", afirma el presidente de la organización que agrupa a grandes almacenes e hipermercados (ANGED), José Serrano Carvajal.

Al contrario, pequeños comerciantes, consumidores y administración regional piden al unísono una legislación que regule el comercio y las ofertas. Los pequeños comerciantes de Copyme solicitan una Ley de Comercio que fije los periodos de rebajas e impida ventas de temporada por cantidades inferiores al precio de costo más impuestos. "Tiene que haber un mercado libre, pero regulado", resume el vicepresidente de la organización, Salvador Bellido.

Los consumidores también quieren ley, pero distinta. "Debería establecer que cada tienda pueda hacer rebajas cuando quiera y recoger los derechos del consumidor", dice José María Múgica, de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

En la Administración madrileña, el director general de Comercio, Enrique Zaragoza, se queja: "No tenemos techo para regular el comercio. El Gobierno debería hacer una ley básica que traspasara a las comunidades el desarrollo de algunos aspectos específicos", propone.

Pero en el ministerio de Industria y Comercio no están muy por la labor. Desde las medidas Boyer de 1985, que recogían libertad de horarios comerciales, el Gobierno mantiene la filosofia liberalizadora. Defiende unidad del mercado y espera la decisión del Tribunal Constitucional sobre el recorte de la libertad de horarios y la apertura dominical. Esta instancia, que ya anuló la reglamentación" catalana que fijaba fechas para las rebajas, debe fallar ahora sobre los horarios limitados en Cataluña, Comunidad Valenciana, Aragón y Galicia.

Otra iniciativa, el borrador de ley de Ventas Especiales, hecho en 1990 por el ministerio de Sanidad, "está borrado" por el nuevo reparto de competencias hecho en 1992, según reconocen en el departamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de junio de 1993.

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