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Los 'tories' británicos se niegan a devolver el dinero donado por Nadir

El Partido Conservador británico se negó ayer a devolver el dinero donado por el financiero, turcochipriota Asil Nadir, a pesar de las insistentes reclamaciones de la firma de contabilidad Touche Ross. Norman Fowler, presidente de los tories, declaró que no se devolverá ni un penique de las 440.000 libras (unos 80 millones de pesetas) mientras no se demuestre que el dinero era de procedencia ilegítima.

Según Touche Ross, administradores judiciales de Polly Peck, la quebrada corporación de Nadir, "es prácticamente imposible distinguir entre el dinero robado fraudulentamente a los accionistas minoritarios y el ganado legalmente". Nadir, refugiado en la zona turca de Chipre, anunció a su vez que haría "grandes revelaciones" este fin de semana.El escándalo sobre la financiación del Partido Conservador sigue dominando la actualidad política británica. La acusación lanzada el martes por el diario The Guardian, acerca de una presunta donación de siete millones de libras (unos 1.300 millones de pesetas) a los tories por parte de la familia real de Arabia Saudí, en vísperas de las elecciones de 1992, fue recogida y ampliada por el diputado laborista Clive Soley.

Soley declaró, sin citar sus fuentes de información, que el contacto entre los conservadores y los saudíes fue el ministro de Industria, Michael Heseltine. Esto fue rechazado furiosamente por el vicepresidente del partido, Gerry Malone: "Se trata de un libelo y nos querellaremos contra Soley si se atreve a repetir la acusación fuera del Parlamento".

Heseltine sufrió una trombosis coronaria el lunes, de la que se recupera en un hospital de Venecia. La familia real saudí ha anunciado su intención de querellarse contra The Guardian. El periódico se niega a retractarse y asegura que sus fuentes son completamente fiables.

Patrocinadores extranjeros

La polémica sobre las cuentas conservadoras ha permitido confirmar, por el momento, la identidad de algunos patrocinadores extranjeros que permanecían en secreto. Uno de ellos es el multimillonario de Hong Kong Li Kaishing, muy relacionado con el Gobierno de Pekín. Otro es el magnate griego John Latsis, conocido por su apoyo a la dictadura militar en Grecia hace dos décadas. Portavoces del Partido Conservador afirmaron que, en ambos casos, las donaciones eran "absolutamente desinteresadas".Varios diputados conservadores intentaron desplazar la atención de la opinión pública hacia la oposición, renovando las acusaciones de "dictadura sindical" en el Partido Laborista y revelando un supuesto caso de corrupción en la circunscripción electoral del líder de la oposición, John Smith.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 1993

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