El rock vuelve a mover las casas de la ribera del Manzanares
Los vecinos que viven en las cercanías del estadio Vicente Calderón pasan dos controles de policía para llegar al garaje de su casa cada vez que hay concierto, la zona se atasca y las litronas duermen la resaca en sus aceras. Pero en ocasiones, los ecos del rock llegan incluso a provocar terremotos en la zona. Las vibraciones de los equipos de música de Bruce Springsteen, que tocó el miércoles por la noche en el estadio Vicente Calderón ante 50.000 espectadores, sacaron de la cama a los vecinos que habitan en la ribera del Manzanares. Como hace un año en el recital de Dire Straits, los ondas de baja frecuencia hicieron temblar las paredes y bailar las lámparas."Media hora antes de terminar el concierto hubo cuatro o cinco temblores", explica Joaquín Ballesteros, presidente de la comunidad de vecinos de la calle de San Epifanio, donde viven alrededor de 50 familias. El concejal de Seguridad, Carlos López Collado, afirma que el problema es bien conocido por los ingenieros de sonido, "pero hay momentos en los que no controlan totalmente estas vibraciones". Aunque considera que la estructura de los edificios cercanos no corre peligro, Collado enviará un técnico al próximo recital (U2, el día 22) para que asegure el correcto control de las ondas de baja frecuencia.


























































