Los motores rugen por la banda

200 niños de la escuela de fútbol de Carabanchel pueden quedarse sin jugar por un garaje

Doscientos niños de la escuela de fútbol de Carabachel siguen chutando balones en el polideportivo de San Vicente de Paúl, de la Comunidad de Madrid, ajenos al proyecto municipal de construir un aparcamiento para residentes (PAR) en su campo de juegos. Hace una semana cundió la alarma entre los directivos: varios operarios instalaron una puerta metálica para el paso de maquinaria y dejaron un cartel anunciador del futuro garaje. La obra era inminente y el Ayuntamiento no les había avisado. Los pequeños aún no disponen de otro estadio donde emular a Maradona.

Estos aguerridos deportistas en edad de aprender a multiplicar se toman sus entrenamientos con total devoción. Corren y hacen flexiones por el campo sin atisbo de agotamiento. Saben que hay algún problema porque ven a los mayores revueltos, pero ellos están enfrascados en marcar goles.Su entrenador, Francisco Peláez, histórico de la escuela, cree que las cosas se han hecho mal. "No nos oponemos al aparcamiento, sólo pedimos que nos dejen acabar la temporada y buscar entre todos un lugar alternativo donde entrenen los pequeñajos". "Lo normal es que nos hubieran avisado para sentarnos a hablar, no intentar hacer las cosas por las bravas", añade. "Éste puede ser el momento de hacer las pistas deportivas que nos prometió el concejal del distrito", apostilla.

El garaje, de unas 400 plazas, fue diseñado por el anterior equipo socialista de gobierno. Estaba previsto excavarlo en la cercana plaza de San Vicente, pero la ubicación se cambió para no talar los árboles de la zona.

Hueco para los pequeños

El concejal de Carabanchel asegura, quejoso, que el área de Circulación no le avisó a él de la fecha de inicio de los trabajos. "Por eso no pude informar a los vecinos", dice."Voy a pedir que esperen hasta el final de temporada para empezar la obra, y si eso no es posible, que dejen el tiempo necesario para acoplar a los niños en otros campos como el del Cotorruelo o el de Pan Bendito", añade. "Encima del futuro aparcamiento habilitaremos otro estadio mucho mejor que el actual", promete el concejal.

La gente de la Asociación de Vecinos de Pan Bendito asegura que harán gustosamente "un hueco a los pequeños de la escuela de Carabanchel". Sin embargo, existen reticencias hacia ese polideportivo por la presencia de toxicómanos.

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La escuela de fútbol de Carabanchel fue creada en el verano de 1991 por varios vecinos del barrio de Abrantes. Tiene nueve equipos federados en las categorías de benjamines, alevines, infantiles, cadetes y juveniles, Sólo los benjamines, los alevines y otros 130 niños de un torneo social que se disputa los domingos entrenan y juegan en el campo destinado a aparcamiento. El resto acude a otras pistas próximas: la del Cotorruelo y la de la colonia de Velázquez.

La Dirección General de Deportes de la Comunidad cedió el campo a la escuela en el otoño de 1991 y les subvenciona el alquiler: 1,2 millones de pesetas anuales. La Concejalía de Educación y Deportes contribuyó con 50.000 pesetas. Los balones y la ropa los costean con sorteos, lotería, porras en los bares y las cuotas de más de un centenar de socios. La directiva espera reunirse con el concejal de Circulación, José Antonio García Alarilla, y otros representantes institucionales para buscar una solución.

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