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González visita Pekín para aumentar "una relación de respeto y de confianza"

Aumentar "una relación de respeto y de confianza, que seguirá creciendo en el futuro", es el fin de esta segunda visita del presidente del Gobierno a China, según manifestó el propio Felipe González, que ayer llegó a Pekín. El objetivo del viaje es esencialmente económico, para reforzar unas relaciones impulsadas tras su visita de 1985 y que han permitido "en los últimos cinco años que las inversiones españolas se hayan quintuplicado".

Al presidente le acompañan más de 100 empresarios, incluida la plana mayor del INI.La gira concluirá el sábado, tras la firma, por parte de los ministros de Industria de los dos países, de un nuevo protocolo financiero, que incluye la concesión de 60.000 millones de pesetas en dos años.

Pero el proyecto estrella, según Claudio Aranzadi, es la construcción de una central térmica, dotada con dos grupos de 350 megavatios, y que habrá que financiar con recursos exclusivamente del mercado. El contrato asciende a 450 millones de dólares (51.750 millones de pesetas) y será adjudicado conjuntamente a Babcock Wilcox, Endesa e Initec, tres empresas del INI. La aportación de tecnología es el principal capítulo para intentar equilibrar una balanza comercial muy deficitaria para España. En 1992, las exportaciones chinas a nuestro país sumaron 1.500 millones de dólares (incluidas las que llegan indirectamente vía Hong Kong y Holanda), mientras que las importaciones fueron de 270 millones de dólares.

El momento elegido para la visita parece el más adecuado. China atraviesa una etapa de esplendor económico, que le ha hecho recuperar tasas de crecimiento superiores al 10% anual y que pone fin al retroceso experimentado durante dos años, tras la trágica represión de junio de 1989 en la plaza de Tiananmen. Con un mercado de más de 1. 100 millones de consumidores, solvencia financiera y un esfuerzo de inversión que supera el 37% del PIB, el país se convertirá en uno de los mayores focos de crecimiento de la economía mundial.

El Gobierno de Pekín valora especialmente el hecho de que fuera un ministro español, Francisco Fernández Ordóñez, el primero de los Doce en visitar el país tras el periodo de sanciones que impuso Occidente. En la actualidad la CE sólo mantiene vigentes la prohibición de viajes de jefes de Estado y la cooperación militar.

Derechos humanos

El presidente del Gobierno llegó ayer a Pekín y hoy iniciará el ciclo de entrevistas a alto nivel con el primer ministro chino, Li Peng, en el Gran Palacio del Pueblo. Acaso el contacto más importante sea el que tendrá mañana con el viceprimer ministro Zhu Ronghi, el hombre fuerte de un proceso de reformas basado en el modelo de Deng Siaoping de abrir el mercado y mantener a la vez todo el poder político en manos del partido comunista.El tema de los derechos humanos será evocado, "pero sin especial insistencia", según fuentes diplomáticas. En prueba de cortesía mutua, las autoridades chinas han recomendado a los periodistas locales que no hagan preguntas "ni sobre ETA ni sobre Gibraltar".

Este último punto sí suscitó la curiosidad el martes en Nueva Delhi y el presidente insistió en que no hay novedad en las negociaciones con el Reino Unido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de febrero de 1993