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Un imperio enigmático

La muerte de Pedro Masaveu crea la incógnita de la sucesión en su grupo de empresas

Con la muerte del financiero e industrial asturiano Pedro Masaveu Peterson el pasado viernes, desaparece el titular de una de las mayores y más enigmáticas fortunas españolas, constituida por un vasto grupo empresarial, formado por compañías cementeras, de transporte, inmobiliarias, financieras, agroalimentarias, así como de paquetes accionariales en banca: Banesto, Herrero y Bankinter. Se trata, además, de uno de los mayores patrimonios artísticos privados. Su fallecimiento, a los 54 años, soltero y sin descendencia, abre la incógnita de su sucesión.

Es extremadamente arriesgado evaluar el patrimonio familiar del financiero que fue enterrado ayer en Oviedo en la más estricta intimidad, pero en medios financieros y empresariales se da por válida la estimación del valor de su imperio que hizo la banca suiza en los años sesenta: más de 1.000 millones de dólares de la época. Sin descendencia directa, la transmisión de sus bienes personales y participación mayoritaria en la propiedad del grupo Masaveu habrá de determinar en buena medida su proyección futura. Para el erario público -tanto el estatal como el regional- su fabulosa herencia será una importante fuente de ingresos.Elías Masaveu Alonso del Campo, primo del financiero fallecido, y consejero del Banco Herrero y de Hidroeléctrica del Cantábrico, en representación del grupo familiar, se apunta como la persona sobre la que previsiblemente recaerá a partir de ahora la dirección de holding empresarial, por más que, con el fallecimiento de Pedro Masaveu, pase a ser Cristina Masaveu Peterson, la única hermana del financiero desaparecido, también soltera, la principal propietaria del grupo.

Pedro Masaveu, que padecía artropatía deformante, una enfermedad degenerativa e irreversible, que le había sido diagnosticada hace más de 15 años, permaneció al frente de los negocios familiares hasta el último momento. Personas próximas a su entorno aseguraron que nada hacía presagiar este desenlace y que su fallecimiento -a causa de un paro cardíaco cuando se encontraba recluido en una clínica madrileña reponiéndose de un proceso gripal- ha sido una sorpresa.

Gestor hasta el final

Dotado muy especialmente para los negocios y accionista mayoritario, junto a su hermana, un año mayor que él, del grupo empresarial de la familia, Pedro Masaveu Peterson ha gestionado durante las últimas décadas las directrices del mismo de manera muy personal y directa, y sólo él y sus colaboradores más estrechos conocen el detalle de tan complejo e inextricable conjunto de sociedades entrecruzadas e interpuestas que constituyen este imperio de empresas financieras e industriales.Se trata, por lo demás, de un grupo extremadamente hermético y opaco, que ha pervivido lejos del fasto y de la publicidad. No fue sino hasta la asunción por Masaveu Peterson de la presidencia de la Fundación Príncipe de Asturias -cargo que desempeñó entre 1980 y 1987-, cuando por vez primera fue partícipe de actos públicos y cuando los medios de comunicación lograron obtener las primeras fotografías del empresario hasta entonces limitadas a sus comparecencias en la mesa -presidencial de las juntas generales de Banesto.

Masaveu forma parte, por derecho propio, de esa amplia nómina de apellidos foráneos, cuando no extranjeros (Herrero, Figaredo, Juliana, Duro, Tartière, Sitges, Orejas, Guilhou, Leoring, y tantos otros), llegados a Asturias a partir de la segunda mitad del siglo pasado, atraídos por la riqueza que emanaba de una incipiente industria hullera de la región, y sin los cuales no hubiera sido posible, ni hoy sería explicable, la industrialización asturiana del último siglo y medio.

Los Masaveu, pertenecientes a la pequeña burguesía catalana, originados de Castellar de Vallés (Barcelona) y llegados a Asturias en 1840, han protagonizado una trayectoria empresarial indisociable con el desarrollo económico de Asturias. Asentados en Oviedo como comerciantes de paños, evolucionan muy pronto hacia la industria y hacia las finanzas, conviertiéndose en la mayor fortuna familiar del Principado.Pedro Masaveu Peterson era bisnieto del primer Masaveu llegado a Asturias: Pedro Masaveu Rovira. Su perfil era el de un emigrante que se instala en Oviedo, en 1840, con apenas 13 años de edad, como empleado de un establecimiento de tejidos. A la muerte del propietario de la tienda, Masaveu Rovira se asocia y contrae matrimonio con la viuda y heredera, Carolina González Arías-Cachedo. Pocos años después, aquel primer Pedro Masaveu y su sobrino y yerno a la vez, Elías Masaveu Rivell (abuelo paterno del ahora fallecido), empezaron a forjar lo que ya a principios del siglo era un notable emporio, con actividades comerciales, bancarias e industriales.

Los Masaveu fueron importadores de textiles franceses e ingleses, creadores de los primeros grandes almacenes de Oviedo, tiendas de tejidos en Oviedo y Gijón y la primera galería de arte de Asturias.

Junto con los Tartiere, Herrero, Juliana, Caicoya y otras familias de la entonces incipiente burguesía industrial y financiera asturiana, los Masaveu promueven y constituyen un amplio número de sociedades industriales, que actúan en diversos sectores. En algún caso supusieron la introducción de importantes innovaciones, como la sociedad Tudela-Veguín, primer fabricante de cementos en España.

Accionista de Banesto

Si ya en 1840 desarrollaban actividades prestamistas, fue 24 EFE años después cuando, con los Herreros y otros ovetenses, crearon el Banco de Oviedo, luego absorbido por el Banco de España. En 1920, con las familias Figaredo, Sela y Vigil-Escalera, promueven un nuevo banco, con el mismo nombre, que sería fusionado más tarde con Banesto.De este modo se incorporan al Banco Español de Crédito, en el que amplían su posición accionarial con la compra de nuevos paquetes (merced a la reinversión de los magnos beneficios que le reportaba la industria cementera) lo que les convierte en uno de los grandes grupos accionistas del banco. En razón de ello se incorporan en 1958 al consejo de administración, cargo que durante 10 años desempeñó Pedro Masaveu.A su muerte le sucedió su hijo, Pedro Masaveu Peterson, quien en septiembre, alegando razones de salud, presentó su dimisión, abandonando también el comité ejecutivo de Banesto y la vicepresidencia de su corporación industrial. Los Masaveu poseen algo más de 2,5% de la entidad que preside Mario Conde.

Paralelamente, la familia mantuvo su propio negocio de banca en Oviedo, cuyos orígenes se remontan a 1885. En 1982 la familia se desprendió de la Banca Masaveu, que tras el paso por Rumasa y por el Patrimonio del Estado, fue adquirida por el Banco Herrero.

En 1988 el grupo Masaveu se incorpora al accionariado de este banco asturiano y amplía su posición hasta el 14,81% de su capital. Los Masaveu poseen una participación minoritaria en Bankinter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993