El fiscal afirma que Juan Guerra es un "delincuente de cuello blanco"

El fiscal jefe de la Audiencia de Sevilla, Alfredo Flores, acusó ayer a Juan Guerra y sus tres socios en Fracosur, SA, de ser "delincuentes de cuello blanco" y pidió al juez Conrado Gallardo que, en el caso del asistente, recoja en su fallo "cuánto hay de rechazo, de indignación o de deterioro en la sociedad como consecuencia de su conducta". Flores elevó a definitiva su petición de nueve años de condena a Guerra por dos delitos de falsedad y otro contra la Hacienda Pública. El juicio quedará hoy visto para sentencia después de que la defensa insista en la nulidad de la instrucción practicada por el juez Márquez.

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El fiscal estructuró su informe de calificación final, que se prolongó durante más de dos horas y media, en tres partes: la defensa de la labor de la fiscalía durante la instrucción realizada, la tipificación y autoría de los tres delitos juzgados y el por qué de la gravedad de las penas solicitadas. Alfredo Flores puso especial énfasis al explicar la actuación de la fiscalía durante el periodo del 17 de enero al 2 de abril de 1990.Ese capítulo del sumario fue titulado por el fiscal: "Desde el carpetazo a la irrelevancia, por el camino de la pasividad del ministerio fiscal". Flores corrigió a quienes acusaron entonces al anterior fiscal general del Eátado por dar carpetazo a la investigación iniciada por la fiscalía sevillana, e indicó que fue precisamente Leopoldo Torres quien ordenó que "no se pusiera oposición y se admitiera" el inicio del procedimiento tras las querellas de los partidos políticos.

La intervención del fiscal se produjo después de que las partes protagonizaran una nueva polémica por la inasistencia de otros dos testigos. Si el miércoles Isabel García Valverde, la compañera sentimental de Juan Guerra, no asistió al juicio por "una afección catarral" y José Javier Porcar, el avalista, por "una cardiopatía isquémica de reciente comienzo", durante la sesión de ayer se conoció que Francisco Javier López Martín, socio del asistente, presentaba "un cuadro catarral agudo" y que otro de los testigos, Antonio Luque, tenía que asistir como acusado a un juicio en Audiencia de Cádiz.

Alfredo Flores continuó su informe defendiendo el carácter justo del proceso y la legitimidad de las pruebas documentales y las declaraciones de los acusados, sobre todo teniendo en cuenta su negativa a declarar durante la vista.

El único testigo que declaró ayer fue Salvador González Pérez, quien vendió a Guerra la finca Las Brujas. González Pérez quiso mantener a ultranza que la suerte de olivar se vendió en 38 millones de pesetas, si bien al final, y tras la insistencia de fiscal y acusación particular, reconoció al menos otros dos millones pagados por Juan Guerra.

La jornada de ayer concluyó con los informes del abogado del Estado, que mantuvo su calificación, y las acusaciones particulares. El Partido Andalucista sostuvo su petición de seis meses por cada delito, mientras que Izquierda Unida agregó un delito continuado de falsedad de Fracosur y una alternativa al delito fiscal si el juez considera que la sociedad era de tenencia de bienes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de diciembre de 1992.

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