La Penya se declara en quiebra ante el Lintoges

El Limoges, un equipo apañadito, con una buena primera línea, pero falto de centímetros y de calidad, puso de rodillas al Joventut. El equipo francés, que había perdido sus dos anteriores partidos en la Liga Europea, había resuelto de forma casi matemática cuando todavía faltaban diez minutos para el final: 3963.El Limoges fue superior en todo, en organización defensiva . , en ritmo de juego, en acierto -el Joventut falló todos sus intentos triples-, en concentración -Thompson parecía electrocutarse cuando tocaba la pelota-, y por supuesto, en actitud.El Limoges, que dirige ese viejo conocido maestro del banquillo, el serbio Bozidar Maljkovic, lo bordó ante las facilidades que ofreció el Joventut. Maljkovic, el ex técnico del Barcelona que parece entrar en los planes del Joventut, movió el banquillo con acierto con el objetivo primordial de defender con intensidad a Villacampa y Pressley.

El Joventut, que a pesar de que no pudo contar con Morales, todavía lesionado, era superior en cuanto a hombres altos se refiere no acertó a explotar ese aspecto, tal vez por los achaques del maltrecho Thompson, que parece acusar los años y las antiguas lesiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de diciembre de 1992.

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