Major pide a los empresarios británicos que moderen el crecimiento de los salarios en el sector privado

El primer ministro británico, John Major, pidió el lunes por la noche a los empresarios que moderaran el crecimiento de los salarios en el sector privado, tomando como ejemplo el incremento máximo del 1,5% impuesto sobre cinco millones de funcionarios públicos. Las organizaciones patronales acogieron positivamente la recomendación, pero los sindicatos la rechazaron con rotundidad. La comisión ejecutiva del Congreso de Sindicatos se reunió ayer en Londres para preparar una estrategia de movilizaciones.Major utilizó su anual comparecencia ante lo más selecto del empresariado, con motivo del banquete del Lord Alcalde de la City de Londres, para señalar que "aunque los salarlos del sector privado son asunto de cada compañía, estaría mal por mi parte, no aprovechar esta reunión para subrayar que los costes deben controlarse en todos los ámbitos de la economía británica".
El primer ministro advirtió que los ejecutivos debían dar ejemplo autoimponiéndose restricciones sobre sus ganancias, y afirmó que la moderación salarial era la clave para reducir el desempleo. "Pido sacrificios a quienes tienen un puesto de trabajo para ayudar a quienes no lo tienen", dijo. Major indicó que un excesivo aumento de los salarios echaría a perder la competitividad exterior proporcionada por la devaluación de la libra, y despertaría la inflación.
Los dirigentes sindicales reaccionaron de forma unánime contra la sugerencia de John Major. "El Gobierno ha mantenido una clarísima política salarial desde 1979, llamada desempleo", afirmó el sindicato de mecánicos y electricistas.
Roger Lyons, secretario general del sindicato de la Industria, la Ciencia y las Finanzas, que agrupa a trabajadores de alta cualificación, declaró que el Reino Unido "necesita libertad de salarios, y no moderación". "Entramos en el mercado único europeo con unos sueldos un 25% más bajos que el de nuestros competidores comunitarios".
La reacción de los empresarios fue muy distinta. David Padbury, de la Federación de Imprentas, se mostró muy de acuerdo con la petición del Gobierno y señaló que "el sistema de vincular el salario con la inflación ya no puede sostenerse".
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