Los pequeños comercios critican los módulos de estimación objetiva

Algunos gremios tradicionales consideran que la propuesta presentada por Hacienda para incluirles a partir de 1993 en la estimación objetiva por módulos les perjudica gravemente y puede desembocar en el cierre de miles de comercios. Especialmente quejosos se muestran los expendedores de pan, los vendedores de ropa para la confección y las mercerías.

En el nuevo sistema se integrarán a partir del próximo año 400.000 empresarios autónomos representantes de 13 activiades económicas, que se unirán a los 375.000 que ya se acogieron en 1992. Los nuevos sectores son las panaderías, pastelerías, churrerías, venta de confección, mercería, paquetería, hoteles de 1 y dos estrellas, moteles, pensiones, fondas, transporte de viajeros y de mercancías, talleres y peluquerías.La estimación por módulos determina las ganancias de un empresario en función del número de personas que trabajan en la empresa, si son asalariados o familiares, el tamaño del local, etcétera. Para Hacienda tiene la ventaja de que se asegura unos ingresos y, para el comercio, que puede ganar cantidades superiores a las que Hacienda le imputa sin tener que declararlas.

Sin embargo, este sistema tiene el problema de que perjudica a aquellas empresas que tienen unos resultados inferiores a la media de su sector, ya que tributan por lo que Hacienda les imputa aunque sus ganancias sean inferiores. Asimismo, corre el riesgo de que los módulos fijados por la Administración puedan ser demasiado elevados.

Este es el caso de los gremios de panaderos así como el de los vendedores de confección y mercerías, según han señalado representantes de estos sectores económicos, que consideran que las tarifas de Hacienda son excesivas y abocarán al cierre a miles de pequeñas empresas.

En el caso de los panaderos, el problema principal es que los módulos no distinguen entre los hornos que elaboran y venden pan y aquellos que sólo lo venden. Según fuentes del sector, los trabajadores asalariados de un horno que se dedican a despachar deberían tributar mucho menos que aquellos que se dedican a hornear, ya que en el conjunto de actividades económicas uno y otro tipo de trabajo tienen imputaciones diferentes. Por ejemplo, a un asalariado de ultramarinos se le imputan 136.000 pesetas y al de una panadería, 800.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de noviembre de 1992.

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