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Entrevista:

"Soy el padre de la catedral, la madre es el marques de Cubas"

Un antiguo capitán republicano, Fernando Chueca Goitia, es el arquitecto de la futura catedral de la Almudena. El pasado miércoles contemplaba emocionado la instalación de la gran cruz de hierro que remata la obra. Chueca fue condenado a no ejercer su profesión durante los primeros diez años del franquismo -los años cuarenta-, pero su proyecto para finalizar el templo le valió, en 1944, el Premio Nacional de Arquitectura y el final de la condena. Un año después empezaba la obra que le ha convertido en el último constructor de catedrales.

Tiene 81 años, aparenta 70 y, al hablar con él, uno descubre que, como mucho, debe de tener 40. La catedral de la Almudena es la obra de su vida, pero no la única. Fernando Chueca nació en Madrid, y al urbanismo de esta ciudad ha dedicado gran parte de los 60 libros que ha publicado. Por la ventana de su estudio, en la plaza de las Salesas, se cuela una ciudad de tejas rojas y sólidas construcciones burguesas. Ese Madrid isabelino, que intenta parecerse a París, es su debilidad. Académico de Bellas Artes y de la Historia, sus amores literarios son Unamuno, Baroja y Ortega.Pregunta. Cuando usted empezó a construir la catedral en 1945, se encontró con la cripta y la cimentación de planta del proyecto originario del marqués de Cubas. ¿Ha condicionado su trabajo lo ya construido?

Respuesta. Yo soy el padre de la catedral y el marqués de Cubas es la madre. Al principio, deploraba estar constreñido por un proyecto ajeno, ya que no me permitía hacer algo más personal. Luego comprobé que esta limitación de mi libertad daba rigor a la obra. He respetado la planta del marqués, pero la elevación es mía. Mi catedral es más baja y de un gótico más mesurado para no romper la línea del palacio. Hacer de la necesidad virtud es algo notable.

P. ¿Ha creado con la catedral un estilo arquitectónico propio?

R. Tener que definir el estilo me deja un poco perplejo. Tampoco la Sagrada Familia de Gaudí (en Barcelona) tiene un estilo que se pueda catalogar. La catedral está vinculada al Palacio Real, hermosísimo, pero de un barroco clasicista nada madrileño. Yo he querido conjugarlo asimismo con el Madrid de los Austrias, dándole algunos toques de madrileñismo en los chapiteles y la cúpula. La fachada de Bailén es muy italianizante, mientras la del Campo del Moro es sobria y española. Y ese estilo ecléctico quizá influya algo arquitectónicamente en el futuro.

P. ¿Han afectado a la arquitectura de la Almudena los paréntesis motivados por las dificultades económicas?

R. Nunca ha sobrado el dinero. Se ha criticado que las torres son un poco débiles en relación con el cimborrio, pero los cimientos del marqués de Cubas no daban para más. El presupuesto necesario para hacer una nueva cimentación habría sido mayor que la construcción de las torres y las primeras naves.

P. La Almudena ha sido siempre un edificio polémico. ¿Qué reacciones ha suscitado su trabajo?

R. Durante los años ochenta, se llegó a afirmar que era mejor derribarla, porque era un disparate sin ningún sentido arquitectónico moderno. Paco Umbral y Pepe Bergamín han sido los que más la han atacado, y los arquitectos han mantenido un prudente desprecio. Yo tenía fe en que, una vez terminada la obra, sus detractores se darían cuenta de su importancia. Ahora están cambiando las cosas.

P. Ha dedicado cincuenta años a terminar la Almudena sin cobrar un sueldo. ¿Por qué?

R. Decidí regalar mi trabajo porque la catedral es un monumento que no todos los arquitectos pueden dejar. La Almudena es excepcional por su monumentalidad, su significación y su emplazamiento. Es una de las catedrales mejor emplazadas de todo el mundo. Con todo lo interesante de la Sagrada Familia, está en un barrio sin carácter, amorfo y gris. La Almudena será declarada monumento histórico artístico. Ça va de soi [es evidente].

P. ¿Cree que su destino es quedar sólo como nombre de una capilla de la Almudena?

R. Me basta con que me dediquen una mención gratulatoria: Gracias a Chueca y sus desvelos se pudo coronar esta catedral. De todas formas, el anonimato de los constructores tiende a desaparecer desde el Renacimiento. Algo quedará de Chueca.

P. ¿Qué lugar ocupa la Almudena entre las demás catedrales españolas?

R. Es la cuarta más grande de España. Está hecha con una gran riqueza de materiales -es toda de piedra- y, aunque no tiene la antigüedad ni la belleza estética de otras catedrales, puede convertirse en un gran museo de arte sacro con las obras que ceda el arzobispado.

P. ¿De qué se siente más orgulloso en la arquitectura de la Almudena?

R. Del cimborrio, o cúpula, porque es una invención. Es un cuadrado con chaflanes que lo convierten en un octógono sin serlo del todo. Se asienta además sobre una planta gótica que no fue concebida para una solución así.

P. ¿Es usted creyente?

R. Bueno... Yo soy devoto de la catedral y de Madrid.

P. Aún quedan detalles exteriores por rematar y toda la obra interior. ¿Qué proyectos tiene para después?

R. Si Dios me da vida, no parar. Quizá escriba mis memorias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de noviembre de 1992

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