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Un hombre mata de un disparo de escopeta a su hijastro y hiere a su esposa

Luciano González Martín, conserje de un colegio, de 59 años de edad, tenía impuesto en su casa un régimen casi de terror. A sus dos hijastros y a su propio hijo los había expulsado del hogar en varias ocasiones, y éstos se veían obligados a visitar en secreto a su madre. El martes por la noche ocurrió la tragedia definitiva. González Martín zanjó una discusión con su hijastro Eduardo, de 27 años, disparándole de muerte en el pecho con una escopeta de caza. El mismo tiro dejó malherida a la madre, que permanece ingresada en La Paz.El suceso tuvo lugar en las afueras del norte de Madrid, en el distrito de Fuencarral, dentro de la vivienda familiar, una casa situada en un descampado junto a la carretera de Fuencarral-Alcobendas, a la 1.30 de ayer. Según la información facilitada por la policía, que ha detenido al presunto parricida, Luciano González Martín disparó contra su hijastro Eduardo Criado Mondoruza, de 27 años, tras una discusión motivada por el hecho de que el fallecido hubiera regresado a la casa familiar varios día antes después de tres meses de ausencia forzada por una nueva expulsión del padre de familia.

O las drogas o el alcohol

Eduardo resultó mortalmente herido en el tórax, mientras que su madre, Emiliana Mondoruza Alonso, recibió el mismo proyectil en el codo derecho, por lo que fue ingresada en el hospital Ramón y Cajal, desde donde fue trasladada posteriormente a La Paz. En este centró sanitario informaron ayer de que la mujer había sido operada de urgencia para extirparle el proyectil alojado en su brazo derecho, que estaba en el. servicio de traumatología y que hasta esta mañana no se emitiría otro parte facultativo.Consideran los facultativos que su estado es grave, lo que es habitual cuando a un paciente han de administrarle anestesia general.

En la casa donde tuvo lugar el parricidio vivía el matrimonio y el hijo de ambos, así como los dos hijos del primer matrimonio de Emiliana Mondoruza, hasta que, hace pocos meses, Luciano González expulsó de casa a los tres hijos. Según declaró a la agencia Efe un vecino y amigo de la familia, los problemas entre el presunto parricida y sus hijos eran consecuencia del excesivo consumo de alcohol por parte del padre, quien a su vez heredó esta costumbre de su propia madre.

El mismo vecino explicó que Emiliana Mondoruza llegó a vivir a la casa de Luciano González Martín hace más de 20 años y llevó consigo a sus dos hijos habidos de su anterior matrimonio, el fallecido Eduardo y una joven que ahora vive en Valencia. Añadió que ambos, así como el hijo de su segundo matrimonio, eran unas bellísimas personas.

Un familiar del presunto parricida dijo a Efe, sin embargo, que el origen de las discusiones entre Luciano González y el joven al que disparó era el que este último no tuviera trabajo ni lo buscara y que llevara una vida bastante desordenada, por lo que, añadió, la familia sospechaba que tenía problemas de drogadicción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 1992

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