LA BATALLA POR LA CASA BLANCA

Vota al marido de Hillary

La mujer de Clinton le catapultó con este mensaje: dos por el precio de uno

De entre todos los cerebros políticos, asesores publicitarios y ayudantes con los que ha contado Bill Clinton durante su campaña, su mujer, Hillary, ha sido sin duda el más importante. Desde que en 1974 decidió abandonar su carrera en Washington para dar clases de derecho en la pequeña Universidad de Arkansas y probar la vida campestre con su novio Bill Clinton, Hillary ha sido la socia, compañera y esposa que ha ayudado a colocar al demócrata en el camino más ambicioso y le ha ayudado a sortear los obstáculos de la carrera hacia la Casa Blanca. La unión de ambos ha sido la de dos líderes natos que deciden colaborar en lugar de competir.

Si el vestuario y la elegancia de Jacqueline Kennedy cautivó a los norteamericanos, Hillary ha despertado pasiones con sus opiniones e 'inteligencia. Sin embargo, su estilo de presentarse como una igual de su marido ("Voten por Bill Clinton y nos tendrán a los dos por el precio de uno") ha despertado tanta admiración como suspicacias. Líder desde su época como girl scout hasta figurar entre los 100 mejores abogados de Estados Unidos, Hillary ha tratado de compatibilizar su imagen de madre y esposa con el hecho de haber sido la primera mujer de un candidato a la presidencia de Estados Unidos que gana cuatro veces más que su marido.Acostumbrada a triunfar en todo lo que se propone, en las elecciones de 1992 su principal reto ha sido reprimirse para no asustar a los votantes. Esta hija de un empresario textil de Chicago fue tan incendiaria en sus primeras declaraciones como para que el ex presidente Richard Nixon advirtiera públicamente que "el problema de una mujer inteligente es que puede hacer que su marido parezca un débil". Las encuestas de mayo apuntaban a que el 30% de los norteamericanos. consideraba a Hillary Clinton como un obstáculo para la elección del candidato demócrata.Cambio de nombrePara no seguir perjudicando a Bill Clinton, Hillary, de 44 años, ha pasado los tres últimos meses de campana conteniéndose. Atrás quedan sus defensas al derecho al aborto y su apoyo público a Anita Hill "por cambiar con su valiente testimonio la conciencia social y la historia". Se refería a las denuncias de Hill de que sufrió acoso sexual por parte del juez Clarence Thomas, hoy en el Tribunal Supremo. La estrategia dictada a partir de entonces por el equipo demócrata no ha sido fácil para una mujer que mantuvo su apellido de soltera hasta que los asesores de su marido culparon a su testarudez del fracaso en la reelección de Bill Clinton como gobernador de Arkansas. "Al final decidí cambiar mi nombre porque para mí tenía menos importancia de la que parecía tener para los demás", ha dicho con la misma flexibilidad con la que ha aceptado que los estrategas políticos le cambien su estilo de peinado y sus trajes y destierren sus gafas de culo de vaso.Hillary Rodhain Clinton tiene conciencia política desde que tuvo uso de razón. De niña organizaba torneos y circos para recoger dinero con destino a los trabajadores inmigrantes. Su capacidad de liderazgo era la admiración del vecindario de Park Ridge, y sus éxitos académicos hacían que sus padres confesaran que era "un poco embarazoso" verla acaparar los honores en cada ceremonia de fin de curso.

Después de estudiar en el prestigioso colegio de Wellesley, Hillary conoció a Bill Clinton en la cola de registro de la universidad de Yale. La primera vez que le vio, Bill Clinton estaba alardeando del tamaño de los melones de Arkansas, el Estado del que años más tarde sería gobernador. A pesar del ardor con el que el joven Bill propugnaba la vuelta al pequeño Estado tras graduarse como abogados, Hillary optó por marcharse a Washington a trabajar en el comité de acusación contra Richard Nixon por el caso Watergate.

Fue en esta época cuando Hillary empezó a trabajar como voluntaria en una Fundación de Defensa de los Niños. Ahora encabeza el comité de dirección y figura en la dirección de otras 16 organizaciones, tanto de derechos civiles como de corporaciones empresariales.

Hillary abandonó su carrera en el centro político de Norteamérica para casarse con Bill Clinton en 1975. Estos años de colaboración entre Bill e Hillary desde. que ella decidió renunciar en parte a sus ambiciones, ha dado más frutos aparte de su hija Clesea, de 12 años, a quien Hillary corrige los deberes por fax cada vez que sus obligaciones le impiden estar en Little Rock.

Su defensa a favor de su marido cuando Gennifer Flowers declaró que había sido amante del gobernador durante 12 años fue crucial para que los norteamericanos dieran una segunda oportunidad al candidato demócrata. En hora de máxima audiencia se sentó al lado de su marido y expuso un mensaje muy claro: ¿cómo podían los votantes darle importancia a un asunto que la propia mujer del afectado no valoraba?

Hillary ha retado a los norteamericanos a que pongan en duda su idea mitómana sobre la presidencia. Ha dirigido su revolucionario mensaje a una nación que crece estudiando que el presidente es un superhombre y acaba exigiéndole una altura moral al alcance de pocos seres humanos.Amor y amistad

"Mi matrimonio es sólido y está lleno de amor y amistad. Pero es algo demasiado profundo como para hablar de ello abiertamente", ha dicho Hillary. "Quizá es hora ya de que la prensa y el público aprendan que pueden averiguar, si un candidato es decente sin hurgar tanto en su vida que al final no que de nada", concluyó.

Hillary ha hecho también despertar la conciencia de las mujeres trabajadoras, y ha ampliado su discurso a las amas de casa, para animarlas a que defiendan sus derechos. Se ha convertido en un prototipo para las norteamericanas, que han popularizado una chapa con su foto en la que se lee: "Vota por el marido de Hillary". Ha relatado la dificultad que comporta ser mujer en la sociedad actual. "Es anormal ser madre soltera; si estás casada y no tienes hijos, eres una yuppie egoísta; si trabajas, eres una mala madre, y si eres ama de casa , estás desperdiciando la educación que has recibido", ha explicado.Desde que el activismo de Eleanor Roosvelt la convirtió en un símbolo independiente de la presidencia de su marido décadas antes de que se imprimiera el término feminismo, las inquilinas de la Casa Blanca han tratado de mantener su imagen de esposas para no levantar suspicacias políticas. Sin embargo, no todas lo han conseguido.Rossalynn Carter fue crucificada por los medios de comunicación cuando se descubrió que se sentaba en las reuniones del gabinete presidencial. Nancy Reagan fue calificada de manipuladora por sus presiones hacia Ronald, en las que se vio implicada una astróloga a la que pedía consejo. Incluso Barbara Bush, que ha tratado de mantener una imagen de prudente ama de casa, se levanta a las cinco de la madrugada para repasar los asuntos políticos del día con su marido.

Si Hillary llega hoy a la Casa Blanca, su fuerte personalidad y opiniones pueden revolucionar el papel de lo que ha sido hasta ahora una primera dama, suponiendo que permita que se dirijan a ella utilizando un término tan poco diferenciador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 03 de noviembre de 1992.

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