UNA LUCHADORA POR LOS DERECHOS HUMANOS

Rigoberta Menchú, líder indigenista de Guatemala, galardonada con el Premio Nobel de la Paz

Agencias|Rosa Mora
Estocolmo / Guatemala - 16 oct 1992 - 23:00 UTC

El Premio Nobel de la Paz fue adjudicado ayer a Rigoberta Menchú, de 33 años, conocida líder indígena y campesina de Guatemala. El comité noruego encargado de atribuirlo subrayó "su trabajo a favor de la justicia social y la reconciliación entre los diferentes grupos étnicos, basada en el respeto por los derechos de los pueblos aborígenes". La atribución de este prestigioso galardón a una ciudadana de un país latinoamericano -por primera vez desde 1987, cuando lo recibió el expresidente de Costa Rica Oscar Ariasse produce precisamente el año mismo del V Centenario.

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Rigoberta Menchú lloró de alegría al recibir la noticia. La líder indigenista se encontraba precisamente organizando una marcha contra la violencia en la ciudad de San Marcos, a 280 kilómetros de la capital, cuando estaciones de radio y televisión de su país empezaron a difundir boletines especiales al respecto. Este galardón "es un triunfo para Guatemala", afirmó, y añadió que esperaba que el premio ayudaría a que se produjera un "reencuentro" en este país asolado desde hace tanto tiempo por la guerra civil."Yo creo que todos esperamos una vida con dignidad en Guaternala", concluyó la joven dirigente campesina, quien añadió con emoción,que le habría gustado compartir este premio con su padre, su madre y su hermano, los tres asesinados por las fuerzas de seguridad.

El premio, que asciende a 120 millones de pesetas, recae así por segunda vez consecutiva en una mujer, ya que fue atribuido el año pasado a la dirigente de la oposición birmana Aung San Suu Kyi, quien sigue hoy en arresto domiciliario y no pudo siquiera recoger su premio.

El anuncio fue realizado en la mañana de ayer en la capital noruega por el presidente del comité del Nobel, Francis Segerstad quien subrayó que Rigoberta Menchú representa hoy un poderoso símbolo por la paz y la justicia no solamente en su país, sino en todo el continente americano y en el mundo. Señaló asimismo que la propia Rigoberta había crecido en medio de la pobreza y en el seno de una familia que había experimentado de una forma brutal la persecución.

En su argumentación, el comité del Nobel subraya que Guatemala y muchos otros países de América Central y del Sur sufrieron fuertes tensiones entre los descendientes de los conquistadores europeos y las poblaciones indígenas. En los años setenta y ochenta, esas tensiones, prosigue, se tradujeron en atropellos masivos contra la población indígena. Y fue en estas circunstancias cuando Menchú apareció como una firme defensora de los derechos de los campesinos.

La decisión del comité Nobel fue bien acogida en Noruega. La primera ministra, Gro Harlem Brundtland, elogió la elección señalando: "Rigoberta Menchú ha batallado incansablemente durante años para llamar la atención del mundo sobre la situación de los derechos humanos en su país, así como por la justicia e igualdad para los indígenas".

Menos entusiasta, como era de prever, fue la reacción de la Embajada de Guatemala en Oslo, que cuestionó desde el primer momento la nominación de Rigoberta, aduciendo que era una colaboradora de la guerrilla.

El cónsul honorario de Guatemala en la capital noruega, Erik Klanderud, declaró el pasado mes de febrero que "los indios en Guatemala son pobres, pero felices". Invocó la intervención de Estados Unidos en Vietnam "para luchar contra el comunismo" y dijo que, a veces, era necesario "matar a los indígenas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de octubre de 1992.

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