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Cartas al director

Folletín

Cuando este verano me acercaba lentamente a la oficina, saboreando el fresco matinal, sólo había una idea en mi mente que me permitiese superar el cansancio y hastío que me producía el pensar que comenzaba una nueva y rutinaria jornada laboral, y esto era la lectura de El folletín de Antonio Muñoz Molina.Me ha gustado especialmente la frescura de las descripciones, la mezcla de observaciones serias y ocurrentes, el argumento, seguramente basado en algún hecho real, y sobre todo el aire de crítica y cachondeo a los culebrones en uso, que subyace a lo largo de todo el relato.

En una época de noticias tristes, de peleas entre países, de corrupción, de predominio de la estética sobre la ética y del mensaje imperante de marica el último, este tipo de literatura, aunque aparente divertimento veraniego, supone una ráfaga de inteligente aire fresco y permite sospechar que la esperanza en una humanidad mejor es posible.

En definitiva y como dicen mis niños, superguay.-

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