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El presunto asesino de la niña de Vilalba es un ex recluso liberado hace dos meses

Santiago de Compostela

La Guardia Civil y la policía siguen buscando en la provincia de Lugo y sus alrededores a un hombre de 29 años considerado como el principal sospechoso de la violación y el asesinato de la niña de nueve años María del Carmen Rivas López. Se trata de José María Real López, que está en libertad condicional desde julio, tras ser condenado en 1986 por la violación de otra menor. El juez que instruye el caso ha sido expedientado ante la sospecha de que pudiera haber vulnerado el secreto sumarial en sus declaraciones a la prensa.

El principal sospechoso del crimen falta desde hace algunos días de su domicilio, según confirmaron vecinos del barrio de Lugo donde reside con su familia. Las fuerzas de seguridad centran la búsqueda en Lugo y provincias limítrofes, especialmente Asturias y León. En los alrededores de su domicilio también se podía apreciar ayer una discreta vigilancia policial.La Guardia Civil cree que Real alquiló el automóvil Ford Fiesta,- de color blanco, con matrícula de Orense, que varios testigos vieron huir el pasado día 16, momentos después de la desaparición de la niña. Este dato fue aportado por algunos vecinos de la parroquia de Goiriz, en el municipio de Villaba donde vivía María del Carmen Rivas.

Real fue detenido en el año 1986 por la violación de otra menor y hasta el pasado mes de julio estuvo internado en la prisión de Bonxe, situada entre Vilalba y Lugo. Según fuentes de la dirección de este centro penitenciario, al no constar nada en contra de su conducta, quedó en libertad condicional tras cumplir las tres cuartas partes de su condena de 12 años.

Ante las informaciones sobre la identidad del asesino, el juez de instrucción de Vilalba, Miguel Ángel Pérez Moreno, dictó ayer un auto decretando el "secreto absoluto del sumario". "Se ha llegado a un punto de la investigación en que no se puede realizar declaración alguna sin comprometer el éxito de la misma", afirmó el juez en un comunicado.

Poco después de que Pérez Moreno diese a conocer este auto, el Consejo General del Poder Judicial le abría un expediente informativo para aclarar el posible incumplimiento del deber de sigilo impuesto por el artículo 396 y concordantes de la Ley Orgánica del Poder Judicial", según el Consejo del Poder Judicial, que trata de aclarar si vulneró el secreto del sumario por hacer declaraciones a la prensa.

"Buena persona"

En los últimos días, el magistrado explicó a los medios de comunicación algunos detalles de la autopsia, pero en todo momento evitó facilitar datos sobre los posibles rastros que dejó el asesino en el cadáver -como semen o manchas de sangre- y las investigaciones policiales para tratar de identificarle.

En el Ayuntamiento de Villalba seguían presentándose ayer personas que ofrecían su ayuda en la búsqueda del presunto autor del crimen, informa X. M. Pereiro. Las discusiones sobre los posibles móviles o la identidad del asesino continúan presidiendo monográficamente cualquier conversación en el pueblo. Son los niños los que parecen recobrarse mejor de la conmoción colectiva sufrida.

La sorpresa empieza a planear ahora sobre el grupo La Paz, el barrio de la capital lucense donde está la casa familiar del principal sospechoso, José Real. Enfrente del patio de juegos del más prestigioso colegio privado de EGB, el número 47 es una más de las pequeñas viviendas unifamiliares de inequívoca arquitectura sindical.

Los vecinos, que ignoraban ayer las sospechas que recaían sobre el hijo de Rosita, se refieren con cautela al delito que lo llevó a la cárcel. "Bueno, cuando lo metieron en la cárcel se oyeron muchos comentarios, sobre todo de la gente mayor, pero no se va a hacer caso de todo", dice un anciano.

La mayoría de los vecinos lo solían ver cuando lavaba los sábados el camión frigorífico de su padre y recuerdan que hace menos de un mes ayudó a pintar la fachada de la casa. En el número 48, pared con pared y compartiendo patio, vive un matrimonio de unos 65 años que ya había sido vecino de los padres de José Real en otro barrio sindical. El marido, Ramón, lo vio por última vez cuando ayudó a su esposa a apilar en el patio una carga de leña. "Para mí siempre fue una buena persona", comenta.

"Sé que tuvo lo que tuvo [la condena por violación] y que otra vez que entró en un chale de aquí al lado, apareció el propietario y le dio una paliza al chaval. Pero para mí siempre fue una buena persona", agrega el mismo vecino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de septiembre de 1992

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