Los empleados de la macrodiscoteca resisten el intento de cierre policial
Los policías que fueron a precintar ayer el supermercado de copas de la vieja fábrica de cervezas El Águila se encontraron con una barricada humana: los empleados y los actores de la macrodiscoteca se pusieron en jarras y dijeron que no pensaban marcharse. Los agentes, que tenían instrucciones del concejal de Arganzuela, Clemente Torres, se marcharon a primera hora de la tarde sin clausurar nada.Desde el pasado miércoles, día en que se hacía efectiva la orden de cierre, las contradicciones entre la cervecera El Águila (titular de la licencia del superbar, que tiene 12 barras) y la empresa que explota el establecimiento (Nascron, propiedad de los hermanos Cris y José Lozano) han servido de excusa para mantener abierto el supermercado de copas. La amenaza de Torres de clausurar ayer el local si se abría al público en la noche del jueves no intimido a los gestores de la macrodiscoteca. Los noctámbulos encontraron abierto el recinto.
José María Álvarez del Manzano, alcalde de Madrid, apoyó ayer al concejal de Arganzuela en su decisión de cerrar la discoteca. El regidor reiteró que se precintará el local si los concesionarios no acatan la orden.
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