Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La 'Extremadura' arranco pocas lagrimas

Un centenar de familiares despidieron en Ferrol a los marineros enviados al Adriático

En esta ocasión apenas hubo lágrimas. La partida de la fragata Extremadura, que vigilará desde el lunes en el Adriático el embargo comercial a Serbia y Montenegro, congregó ayer en el muelle del arsenal militar de Ferrol a casi más periodistas que familiares de los 240 marineros.La máxima autoridad presente fue el almirante jefe de la Zona Marítima del Cantábrico, Francisco López de Arenosa, quien durante el conflicto del Golfo provocó una fuerte polémica al reclamar la participación de España en la guerra.

Al contrario que entonces, ni los marineros ni sus familiares creen que la misión entrañe peligro. Pero a algunos les inquieta pensar que estarán muy cerca de la brutal carnicería que ven a diario por, televisión.. "Cuanto más cerca estás del fuego, más fácil es que te quemes, ¿no?", razonaba la madre de un marinero, con los ojos enrojecidos.

Todo ha sido muy rápido para los tripulantes de la Extremadura. El lunes vieron que se cancelaban los permisos y el buque comenzaba a cargar víveres. A las diez de la mañana de ayer zarpaban rumbo al estrecho de Otranto, la boca del mar Adriático, donde formarán parte de la flota de la Unión Europea Occidental (UEO).

"Bueno, es que, como quien dice, nos hemos enterado ayer. Ha sido todo de golpe y porrazo. Y no nos han dado ninguna explicación", protestaba con timidez un matrimonio de Burgos, el más afectado por la marcha de su hijo.

El muchacho, de 20 años quería hacer la mili en el Ejército de Tierra, pero por cupo le tocó la Marina. Llegó a Ferrol el 4 de abril, y hace tres semanas le trasladaron a la Extremadura. Ayer fue uno de los últimos en subir a bordo.

Antonio, su padre, que prefiere no ver publicado su nombre completo, trataba de infundir ánimos quitando dramatismo al momento. Aunque también él se mostraba afectado y crítico con el envío de marineros de reemplazo. "Deberían ir los profesionales, que son los que están, preparados para ello", declaró.

Entre el centenar de personas congregadas en el arsenal había muchos parientes de militares profesionales, ferrolanos enrrolados en la Armada por tradición familiar. Su actitud era bastante más relajada.

"Como profesional y como español", el comandante de la Extremadura, el pontevedrés Pedro Fondevila, derrochaba jovialidad y proclamaba el "ánimo altísimo" suyo y de su tripulación. El capitán de fragata Fondevila está "muy contento y dominando la situación", según su esposa, Pilar Herrero.

"Todavía no tenemos el detalle de las instrucciones, ni creo que nadie los tenga, pero todo el mundo tiene definidas sus misiones y estamos perfectamente pertrechados. En principio vamos para dos meses", declaró el responsable de la expedición.

Mientras, la fragata Baleares, que hace una semana salió de Lisboa hacia el Mediterráneo con siete buques de la OTAN, zarpará el martes desde el puerto de Tarento (Italia) rumbo a España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 1992