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El Rey será recibido en los JJ OO con los himnos de España y de Cataluña

El himno español y Els segadors se interpretarán en las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos a la entrada del Rey. Además, antes de que el Monarca entre en el palco presidencial, las banderas española, catalana y de Barcelona situarán en el centro del estadio de Montjuïc. La lengua catalana será usada en paridad con los otros tres idiomas oficiales de los Juegos (castellano, francés e inglés). Éstos son los puntos más significativos anunciados por el residente de la Generalitat, Jordi Pujol, y el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall.La declaración de ambos andatarios, que trata de poner fin a la polémica sobre el grado de catalanización de los JJ OO animada por algunas organizaciones nacionalistas, no revistió el carácter de anuncio solemne. Fue distribuida por los gabinetes de prensa de esa instituciones.

Fuentes municipales destacaron el significado político y simbólico de que el Rey sea recibido a los acordes del himno catalán, además del español. La declaración conjunta pide que la demostración de catalanidad a la que se invita al pueblo catalán sea compatible con el respeto a los demás pueblos de España y a los símbolos comunes, al himno y a la bandera españoles. Cuando Pujol y Maragall invitan a engalanar pueblos y ciudades con banderas y damascos no precisan a qué bandera se refieren. Varios grupos nacionalistas convocan a que se coloque sólo la catalana e incluso las que incorporan la estrella independentista.

El pasado martes, el secretario general de Esquerra Republicana (ERC), Ángel Colom, anunció que su partido desconbocaba la manifestación del día de la inauguración de los Juegos porque había sido informado oficiosamente del acuerdo entre Pujol y Maragall, que considera positivo. Según dijo entonces, la bandera catalana tendría un trato preeminente entre las demás banderas. Lo mismo ocurriría con la lengua catalana en la práctica. La declaración de Pujol y Maragall no recoge estos extremos, pero tampoco los descarta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992