Ratzinger convierte a los obispos en controladores de la información religiosa
La Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), que dirige el cardenal Joseph Ratzinger tiene preparada una instrucción, que será presentada oricialmente en los próximos días, para convertir a los obispos en "controladores" y censores de la información religiosa en el contexto de una serie de medidas que afectan especialmente a los sacerdotes periodistas y, en general, a editores y distribuidores católicos.
"Los obispos" se dice en la instrucción, "deberán velar y verificar que los medios de comunicación no causen daño a la fe católica ni a las costumbres de los fieles, hasta el punto de que, cuando proceda, deberán iniciar las correspondientes acciones administrativas o penales". También deben exigir que autores, editores y distribuidores de libros de oración, o de fe y moral destina, dos a las escuelas, sometan las obras a su consideración, Pidiendo la "licencia previa".Los sacerdotes que realicen tareas de prensa deberán pedir, además, autorización expresa para colaborar con publicaciones periódicas que "suelan atacar a la religión católica o las buenas costumbres". Por último, todos los citados deberán abstenerse de "cooperar a la difusión de obras contrarias a la fe y la moral",
El documento, titulado Instrucción sobre algunos aspectos del uso de los instrumentos de la comunicación social en la promoción de la doctrina de la fe, está redactado desde finales de marzo, pero todavía sólo es conocido parcialmente a través de un artículo publicado por la revista católica Segnb Sette.
El Vaticano presentó el pasado 17 de marzo la pastoral Aetatis Novae, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, en la que ya se invitaba a los obispos a una mayor implicación en la información social, a la vez que se solicitaba de los Gobiernos normas más estrictas de control sobre los medios de comu'nicación privados para vencer una tendencia al "amarillismo" y al "sensacionalismo" denunciada por la Iglesia.
Reacciones
En ese contexto, la instrucción del dicasterio presidido por Ratzinger, el guardián de la ortodoxia, parece ser una emanación de aquella pastoral que ahora se trata de concretar en la práctica. Una de las primeras reacciones al nuevo documento vaticano ha sido la de Gianni Baget Bozzo, sacerdote italiano y frecuente escritor de artículos de opinión en la prensa, que ha declarado: "Una vez más, se trata de mantener a la Iglesia fuera de la historia".


























































