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Tiembla la Ribera del Manzanares

Las vibraciones del concierto de Dire Straits alarman a centenares de vecinos cerca del estadio Vicente Calderón

Los cabeceros de las camas golpeaban la pared. Se cayeron los despertadores de la mesita. Y hasta el teléfono. Julia, una vecina del distrito de Carabanchel, ni se podía levantar de la cama. "Esto es un terremoto". Aterrada, llamó al 091, cogió a sus hijos y bajó a la calle. Algo parecido les pasó a centenares de vecinos el miércoles por la noche. Los culpables del terremoto eran los Dire Straits, quienes, en el cercano Vicente Calderón, tocaban bajíto, pero sus vibraciones llegaban demasiado lejos.

"Todo vibraba, hasta las persianas, como si hiciera viento, y las lámparas oscilaban", recordaba ayer Julia, vecina del quinto piso del número 12 dé la calle de la Iglesia. Hasta el gato de cristal que tenía en la mesa del salón se cayó.Mientras la mujer huía de su casa, su vecino del séptimo veía la televisión y su sillón se movía solo. "Subí a la terraza y comprobé que las paredes tembla ban", comentaba ayer el hombre, cuya hija había ido al concierto del grupo británico Dire Straits. "Lo curioso es que cuando actuaron los Rolling Stones se oía fenomenal", comentaba Julia, "y esta vez no se oía nada. Es rarísimo" Junto a Julia y su familia se agolparon entre la ca lle de la Iglesia y la vecina de Ja cinto Verdaguer unos 500 vecinos. "Muchos pensábamos, si podría tener que ver con la construcción de un aparcamiento de Jacinto Verdaguer, si se hundiría todo.

Aproximadamente a la misma hora, Mari Paz y su familia cenaban en su casa del paseo de San Illán, separada del estadio por un edificio y el río Manzanares. "Se empezó a mover el agua de las copas y empezamos a notar un vaivén como si estuviéramos en un barco", recordaba. "Mi marido llamó al 092 porque decía que se iba a caer la casa. Y eso que ya estamos acostumbrados a los conciertos". Pero el miércoles no sé oía la música, sólo los gritos de los 65.000 es pectadores. "Y mi vecina me ha comentado que sentía como si se estuviese mareando".

Las centralitas de los bomberos, Protección Civil y la Policía Municipal se bloquearon poco después de las diez de la noche. Llamaba la gente diciendo que se les movía todo, que se caían los cuadros. Y desde un perímetro de hasta 800 metros alrededor del estadio Vicente Calderón: se recibieron llamadas de la calle de Antonio López, General Ricardos, Marqués, de Vadillo, avenida del Manzanares y paseo de los Melancólicos. "Lo han notado desde la avenida de Valladolid hasta Antonio López", comentaban los bomberos, desbordados. O sea, unos cinco kilómetros.

Derribar edificios

La policía llamó al Instituto Nacional de Meteorología. Allí les confirmaron que no se había producido ningún terremoto. Los bomberos revisaron las casas y dictaminaron que los movimientos se debían a frecuencias bajas de sonido. Pensaron en el concierto de los Dire Straits, que habían empezado a actuar a las diez de la noche, aunque los teloneros salieron a las 20.20. Los técnicos del grupo británico explicaron a la policía que el terremoto se debió a que las bajas frecuencias pudieron eistar mal sintonizadas."Ahora se emplean equipos muy complejos, cada vez más potentes. Si los técnicos no con trolaron las bajas frecuencias del sonido, las inferiores a 40 hercios pudieron producir- estos efectos" comenta Alberto García Ledesma, ingeniero de sonido de los estudios Trak. "Con frecuencias de 30 hercios casi inaudibles, pueden ocurrir cosas como las que han sufrido los vecinos. Estos movimientos se transmitt:n por el terreno .

"De hecho, hay un sistema para derribar edificios utilizando aparatos que emiten bajas frecuencias de sonido (7-8 hercios)", prosigue este experto. Los Dire Straits no llegaron a tanto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 1992