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Cartas al director

Violencia en la calle

La violencia en las calles parece ajena a nosotros hasta que somos víctimas de ella. Desgraciadamente, asistí en vivo y en directo a una de las explosiones de agresividad más aberrantes de la dignidad humana. Era prácticamente un linchamiento: un grupo de 10 jóvenes apaleaba en el suelo a mi primo y a un amigo sin ningún motivo, únicamente su propia locura.Nuestros tan bien amados guardias de seguridad hacían honor a su fama de mediocres. Fue uno de ellos quien lanzó al ruedo a las víctimas. "¡Llamad a la policía!', decía uno de los agredidos, aterrorizado, mientras la panda de salvajes esperaba a la salida para acabar la faena comenzada dentro del local, y lo único que se les ocurrió fue darle un ligero empujoncito para lanzarlo a la calle y asistir desde la barrera a tan notorio acontecimiento, en el que, ya puertas para afuera, la reputación del local quedaba a salvo.

En el hospital, mientras esperábamos los partes médicos, pasaban camillas llenas de más violencias en la ciudad, y los accidentes de tráfico añadían un joven más a su macabra lista.

Mister Hyde existe. Yo lo vi- Ana G. Hernansanz.

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