El Gobierno proyecta dejar a las instituciones vascas el peso de la reinserción de presos etarras

El Gobierno tiene el propósito de traspasar a las instituciones vascas el peso principal de la reinserción de presos de ETA, según fuentes del Ejecutivo. El proyecto, incluido en los planes para facilitar el avance hacia el final de la organización terrorista, choca con obstáculos legales, pero en el Ministerio del Intertor existe el convencimiento de que el coste político creciente de la reinserción sería menor si son las instituciones vascas las que se encargan de aplicar la progresión de grado a los reclusos, hasta llegar a situaciones muy próximas a la libertad provisional, y la concesión de permisos.

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La gran batalla de los próximos meses frente a ETA se dará en las cárceles, según coinciden en señalar responsables políticos y policiales. El objetivo es que los presos presionen a favor de la paz, en contra de lo sucedido hasta ahora. Pero la reinserción, para el Gobierno, es cada vez más impopular y acarrea un desgaste político, por la oposición de los sectores más conservadores y la falta de rendimientos evidentes a corto plazo.Cada vez son menos frecuentes las referencias públicas de los miembros del Gobierno a la reinserción, aunque el Ejecutivo no renuncia a seguir empleando este instrumento como un factor de división en la organización terrorista. Con las únicas excepciones de HB y del PP, éste último partidario de imponer un límite temporal, todos los partidos vascos apoyan dedididamente esta vía.

"La reinserción es aceptada con toda naturalidad en Euskadi, donde tiene una buena acogida social, y muy mal comprendida, cada vez peor, en el resto de España", afirma un alto responsable de Interior, "hasta el punto de que con el tiempo puede provocar serios enfrentarnientos".

Polémica y oposición

A este rechazo social ha contribuido el hecho de que ya no se trata de reinsertar en bloque a los miembros de una organización terrorista a cambio de su autodisolución, como ocurrió con ETA político-militar, sino de un lento proceso que busca el desgaste a medio plazo de la estructura de ETA en las prisiones.

"La opinión pública aceptará con más naturalidad que sean las instituciones vascas las que concedan a los presos progresión de grado y permisos temporales o propongan incluso la libertad condicional, en función de su comportamiento y su actitud ante la violencia", señalan en Interior.

La medida implicará el traslado de buena parte de los presos al País Vasco -que dispone de 1.343 plazas penitenciarias en total- y servirá, por otra parte, para acentuar el protagonismo del PNV, al que los socialistas consideran ya socio indispensable en la fase final contra ETA.

Aunque el proyecto viene de más antiguo, responsables gubernamentales creen que sus previsiones se han visto confirmadas por la reciente polémica sobre el presunto indulto a presos. Unas declaraciones del diputado del PNV Iñaki Anasagasti anunciando la liberación de "un miembro de ETA importante" motivaron una enérgica reacción negativa del PP. Ayer mismo, Luis Delgado, secretario general de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y padre de un niño asesinado por ETA, calificó de "aberración" los beneficios penitenciarios y aseguró que la asociación "está en contra de estas medidas".

Interior, que poco antes había anunciado discretamente a los partidos políticos el propósito deactivar la reinserción, pero sólo mediante traslados y progresiones de grado, tuvo que publicar una nota criticando la indiscreción del diputado peneuvista y negando que exista el propósito de indultar y poner en libertad a ningún preso de ETA.- "No se puede desarrollar un proceso tan delicado como éste con la opinión pública en jarras, dispuesta a echarse encima en cualquier momento", fue la conclusión del entorno del ministro José Luis Corcuera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de mayo de 1992.

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