La última víctima de la 'perestroika'

Najibulá, uno de los protegidos de la ex URSS, constituye la última víctima de la perestroika que ha sacudido numerosos regímenes del antiguo Pacto de Varsovia y del área de influencia comunista.Cuando en 1989 Moscú acabó la retirada de las tropas que mantenía estacionadas en Afganistán para apoyar la lucha del Gobierno de Kabul contra la guerrilla musulmana, los analistas occidentales consideraron que la caida de Najibulá y del régimen del Partido Democrático Popular de Afganistán era cuestión de semanas. Afganistán había atraído uno de los mayores esfuerzos de ayuda internacional de la URSS, hasta el punto de ser calificado como el Vietnam soviético. Unos 10.000 soldados de la ex URSS murieron en los nueve años de intervención soviética en el conflicto.

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Sin embargo, el tiempo demostró que las previsiones sobre la indefensión de Najibulá estaban equivocadas. Moscú siguió suministrando armamento a las fuerzas gubernamentales, y las divisiones ideológicas y tribales que fragmentan la resistencia musulmana favoreció su lucha.

La situación experimentó un giro el pasado mes de agosto con el fracasado intento de golpe realizado por la línea dura de Kabul, que desacreditó a los conservadores que apoyaban a Najibulá.

En septiembre, Rusia y Estados Unidos acordaron interrumpir el suministro de armas con que ambos apoyaban a las fuerzas gubernamentales y rebeldes, respectivamente, a partir del 1 de enero. Ello supuso un duro golpe para Najibulá, que no cuenta con la simpatía que, en cambio, tienen las diferentes facciones guerrilleras en el mundo islámico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de abril de 1992.

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