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Crónicas internacionales

Los inversores españoles optaron ayer por la clara corriente vendedora que zarandea todos los mercados europeos al compás de lo que acontece en Nueva York y Tokio. En pocos días las bolsas españolas han pasado del marasmo a una reacción técnica muy leve, para caer otra vez de nuevo. Las crónicas internacionales hablan de una Bolsa de Milán que cae pero no se hunde, de un débil momento financiero francés y de la tradicional frialdad de Francfort y las plazas centroeuropeas. Todo bajo control tras los terremotos políticos europeos; bajo control pero también bajo mínimos.Hoy más que nunca puede contrastarse el principio de que los factores externos -el caso de la política es el más emblemático- tienen menor incidencia en los mercados de acciones de lo que a menudo se piensa.

De nuevo se observa que son los vaivenes monetarios los que inciden más que nada en el curso de las cotizaciones. Mientras el mercado sigue observando un medio plazo con tipos altos, la inversión institucional se abstiene. Los volúmenes salvan la apariencia de las bolsas, que viven apenas de aplicaciones corporativas a precios muy convenidos y en paquetes menores.

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