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26 personas heridas al partirse en dos un avión de Aviaco durante el aterrizaje en Granada

Un total de 26 personas han resultado heridas -una grave, nueve de pronóstico reservado y el resto leves- al partirse en dos un avión de la compañía Aviaco al tomar tierra en el aeropuerto de Granada, procedente de Madrid. El DC-9 Castillo de Butrón, con 94 viajeros y cinco tripulantes, se estrelló a las 20.20 de ayer contra la pista granadina, azotada por el viento y la lluvia. Un portavoz de Iberia señaló que una fuerte ráfaga de viento desvió la trayectoria de aterrizaje del aparato, que posteriormente resbaló sobre la pista mojada y acabó patinando sobre su panza hasta partirse en dos a la altura de las alas. Los pasajeros consideran "milagroso" que la mayoría de ellos no sufriera daños y que el aparato no se incendiara.

Uno de los pasajeros, Álvaro Salvador, relató así el accidente: "Hubo una maniobra un poco rara al enfilar la pista, y al tomar contacto con tierra sentimos un golpe tremendo. A mí se me cayeron las gafas y oí cómo la gente gritaba. El avión retomó el vuelo y luego comenzó a arrastrarse por la pista. Delante de mi fila vi cómo el avión se agrietaba de parte a parte y se abría en dos. Los heridos más graves son los que cayeron al suelo". Álvaro Salvador llevaba la ropa empapada de gasolina porque donde él iba estaban las tuberías del combustible, según confirmó el jefe de bomberos del aeropuerto, Antonio Guirval.

"¡Esto va a arder!", gritó Álvaro Salvador al ver su ropa empapada de gasolina. "En él momento en que el avión se detuvo me funcionó el instinto de supervivencia y supe que lo tenía que hacer era saltar y salir corriendo", añadió. Éste viajero abandonó el aparato por los toboganes inflables junto con la mayoría del pasaje.

Fractura crancoencefálica

Casi todos de los pasajeros salieron por su propio pie del aparato, que había despegado de Madrid a las 19.40. En total fueron 26 los heridos aunque sólo 10 de ellos tenían lesiones de importancia. El herido más grave es Juan Ramón Fresneda, que sufre fractura craneoencefálica, según fuentes del Hospital Clínico de Granada.

Un portavoz de Iberia (compañía propietaria de Aviaco) aseguró anoche que la causa más probable del accidente está en el mal tiempo. Según esta compañía, una fuerte ráfaga de viento desvió la trayectoria del aterrizaje. El avión contactó en mala posición con la pista, giró bruscamente y comenzó a resbalar sobre la pista mojada. El tren de aterrizaje se partió a continuación y el aparato comenzó a resbalar sobre la pista dejando tras de sí una estela de chispas, hasta que el fuselaje se abrió. El avión presentaba un aspecto desolador, partido por la mitad. La parte de la cola quedó a unos 100 metros del resto del avión.

Algunos de los pasajeros daban, no obstante, una versión muy diferente de lo ocurrido. Emilio Salvador indicó: "El avión entró en barrena al aterrizar. Hubo un golpe fortísimo y ahí creo que se partió el tren de aterrizaje. Luego el avión se arrastró por toda la pista mientras se iba agrietando".

Minutos después de producirse el impacto, numerosas ambulancias y vehículos del parque de bomberos acudieron al lugar del siniestro. Los heridos fueron evacuados de inmediato. Hacías las 23.00 horas, los servicios del aeropuerto procedían a la retirada de los restos del avión.

La noticia del accidente provocó un gran colapso de tráfico en la zona norte de Granada, ya que numerosos familiares de pasajeros del avión trataron de acceder hasta la terminal, situada a unos 10 kilómetros de la capital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 1992

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