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Bush augura un aumento dramático del déficit y un agravamiento de la crisis si se rechaza su plan

El presidente George Bush pidió ayer el respaldo del pueblo norteamericano para obligar al Congreso a aprobar su plan de recuperación económica como única manera de que Estados Unidos salga de la crisis. Bush advirtió que, si su plan no es aprobado, el déficit público crecerá de forma dramática y será imposible promover de forma eficaz el crecimiento económico. Cuatro días después de los preocupantes resultados en las elecciones primarias de New Hampshire, Bush hizo un dramático llamamiento a la opinión pública para que se movilice en favor de su política, anunciando de antemano que si la situación no mejora en los próximos meses será por culpa de la oposición demócrata, que controla el Congreso.

Bush pronunció un mensaje transmitido por radio a toda la nación en el que garantizó que su plan económico, presentado el pasado mes de enero en su discurso sobre el estado de la Unión, es la única fórmula para evitar que la recesión se acentúe en los próximos meses.El mensaje de Bush, llamativo por la dureza con la que atacó a los demócratas, demuestra la preocupación de Bush por los recientes resultados electorales y refleja la inseguridad de la Casa Blanca en que la economía puede ofrecer resultados positivos en la mitad de este año, como ha venido prometiendo la Administración.

Curándose en salud, el presidente norteamericano dijo que, para que esa recuperación llegue, es necesario que el Congreso apruebe su plan económico antes del 20 de marzo. "Díganle al Congreso que apruebe mi plan ahora, díganle al Congreso que sus puestos de trabajo son más importante que el cargo político de ellos", manifestó Bush.

En estos días la Casa Blanca mantiene una dura pugna con los congresistas para conseguir luz verde para sus planes, pero hasta el momento ha encontrado fuertes resistencias entre los demócratas.

En su discurso del mes de enero, Bush presentó un plan de recuperación que incluía ligeras reducciones de impuestos para la clase media, una rebaja de la carga fiscal mucho mayor -el 15%- para los beneficios de las empresas, así como ayudas a los compradores de la primera vivienda y otros incentivos a las inversiones.

La cámara baja del Congreso, la Cámara de Representantes, contestó con un programa muy diferente que supone la reducción de los impuestos de la clase media en 200 dólares por persona y 400 por pareja, y el aumento de los impuestos del 31% al 35% para todos los que dispongan de ingresos superiores a los 145.000 dólares anuales.

Subida de impuestos

El presidente se opone firmemente a ese incremento de las cargas para los más ricos porque considera que sería contraproducente para la inversión y que, como consecuencia, provocaría que el desempleo superara la ya alta cifra del 7,1%.

En su discurso de ayer, Bush advirtió, además, que una reducción tan fuerte de impuestospara la clase media equivale a pan para hoy y hambre para mañana. Dijo que el plan de los demócratas supondría un aumento del déficit del orden de los 30.000 millones de dólares. "Lo que los demócratas proponen es una rebaja de dos años, pero toda una vida para pagar esa carga", dijo el presidente.

El Senado no ha anunciado todavía su propia propuesta económica. El presidente de asuntos presupuestarios de la Cámara Alta, el demócrata Lloyd Bentsen, ha informado que será presentada en los próximos días. Pero la mayoría de las fuentes coinciden en que tampoco se aproximará a las ideas de la Casa Blanca.

Alarmado por el riesgo de estar con las manos atadas para afrontar una campaña electoral difícil, Bush dijo: "Necesito su ayuda. Mi plan funcionará, el de ellos, no".

La preocupación del presidente es mayor en cuanto que los cálculos de sus asesores de que la economía conseguirá salir adelante por sí sola, sin ayuda del Gobierno, tampoco se están cumpliendo. Un sólo índice ha mejorado en los primeros meses de este año: el de construcción de primeras viviendas. El resto sigue en cifras negativas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 1992

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