ALBERTVILLE 92

El suizo Bochatay muere al estrellarse contra una máquina de acondicionar la nieve

Nicholas Bochatay era un ebanista suizo de Martigny, cerca de Ginebra, que amaba el esquí y también la velocidad. El próximo 27 de agosto hubiera cumplido los 27 años. Ayer iba a disputar a partir de las 12.15, en Les Arcs, la final del esquí de velocidad. Tenía el dorsal número 13. Pero a las 9.30, menos de tres horas antes, encontró la muerte mientras se entrenaba en una pista abierta al público. Embebido en la rapidez, se salió por un talud y fue a darse de lleno contra una máquina de acondicionar la nieve. Falleció en el acto.Bochatay había llegado a alcanzar en las semifinales de la competición 210,650 kilómetros por hora. En la final, el plusmarquista mundial, el francés Michael Prufer, superó su propio récord dejándolo en 229,299. Otros tres esquiadores mejoraron también la plusmarca anterior.

El comité organizador se apresuró a decir que la máquina tenía su luz y su sirena encendidas. Según varios testigos, Bochatay iba muy deprisa, en paralelo con el telesquí de la pista de las Marmotas, y no vio el aparato. Estaba casado y tenía dos hijos. Su mujer y sus padres habían llegado por la mañana a Les Arcs para verle en acción.

El esquí de velocidad, deporte de demostración en estos Juegos, es una modalidad espectacular. El impresionante descenso se ha hecho aquí en una pista de 1.740 metros de largo, 20 de ancho y 565 de desnivel. Los primeros 600, con una pendiente máxima tremenda, del 76%, son los que sirven de rampa de lanzamiento.

Bochatay había hecho el 130 tiempo en las semifinales, un número que le persiguió fatalmente, pues también le correspondió en el sorteo de los dorsales.

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