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Los Juegos Olímpicos de Albertville se inauguran hoy bajo la amenaza del mal tiempo

Los 16º Juegos Olímpicos de Invierno se inauguran hoy en Albertville (Francia) con la vista de los organizadores puesta en el cielo. La amenaza del mal tiempo a partir de mañana, cuando está programado el descenso masculino, la primera prueba importante, se cierne sobre un tinglado prendido con los alfileres de 1.600 kilómetros cuadrados de difícil acceso que pueden quedar colapsados en cualquier momento. "No podemos suprimir las montañas. Así que esperemos que funcione el sistema de transporte", dijo ayer Michel Barnier, copresidente de la organización. "Ya veremos", comentó Juan Antonio Samaranch, que tiene la intención de seguir como presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) después de la cita de Barcelona al habérselo pedido los miembros.

Las previsiones del buen tiempo que se ha mantenido durante tres días en la Saboya se terminan hoy con la ceremonia inaugural. En ella no habría problemas aunque nevara. Pero se espera un empeoramiento para mañana, lo que haría peligrar la prueba del descenso masculino.Una simple enumeración de datos puede aclararlo. "Éstos son los Juegos de Albertville-Saboya", como dice el mismo Samaranch para curarse en salud. Albertville es una pequeña ciudad, de 20.000 habitantes, que se ha visto favorecida para dar su nombre a la sede sólo por estar en el centro del valle y no encerrada como Moutiers, industrialmente más importante. Chambery, la capital tradicional, está desplazada y se descartó desde el principio.

Pero el panorama desde Albenville, donde se celebrarán solamente la apertura y la clausura, así como la competición de patinaje, es para asustar. Val d'lsère, el escenario del descenso, está nada menos que a 85 kilómetros. Por poner los lugares principales más cercanos, el mismo centro de Prensa no ha podido situarse en Albenville, algo insólito, y se encuentra en La Lechère, a 21. Brides-les-Bains, la villa olímpica, está a 32; Meribel, la sede del esquí femenino, a 45; Les Menuires, la de los eslalones masculinos, a 54; y Courchevel, donde se ha desarrollado la 98ª Sesión del COI y se disputarán los saltos desde el trampolín, a 51.

En efecto, ha sido la segunda vez en toda la historia olímpica que la Sesión se ha llevado a cabo en un lugar distinto a la sede de los Juegos. Sólo había sucedido antes en Squaw Valley (Estados Unidos), en 1960, cuando las reuniones tuvieron que hacerse en San Francisco.

Pero el problema no son ya las distancias, ya que en otros Juegos también las ha habido, sino la dificultad de la mayoría de esos kilómetros con carreteras estrechas de montaña y siempre al borde del colapso.

Tanto Michel Barnier como Jean Claude Killy, el otro presidente del comité organizador, tuvieron que defenderse ayer públicamente de las críticas por la dispersión de los alojamientos y los sistemas de transporte: "Siempre hay problemas al principio", dijo Barnier, "pero esperamos que el sistema de 1.200 vehículos que hemos preparado funcione. Lo que no podemos es suprimir las montañas ni hacer nada si el tiempo se pone muy en contra. Es nuestro temor principal".

Pero los organizadores de Albertville ya sabían a lo que se arriesgaban con unos Juegos así. Las pérdidas, que van a ser seguras por la bajada del dólar y el haberse triplicado el costo de la pista de bobsleigh de La Plagne, podrían ser caóticas. Samaranch alabó ayer la buena organización previa de los Juegos, pero no se pronunció como otras veces diciendo que iban a ser los mejores de la historia, algo muy sintomático.

Petición mayoritaria

Claro que él tiene ya una responsabilidad relativa. Su poder ha quedado aún más explícito tras la 98ª Sesión, en Courchevel. Luego de conseguir la facultad de nombrar dos miembros a dedo, terminó escuchando del francés Maurice Herzog, el mítico escalador del Annapurna, la petición mayoritaria de que continúe en el cargo después de la cita veraniega de Barcelona. Naturalmente, contestó que no lo decidirá hasta entonces. Pero está claro que es lo que deseaba oír. Su frase en el sentido de que agradece "la petición" y ello le inclinará a tomar "una decisión" parece evidente. Hasta el Gran Duque de Luxemburgo le felicitó por su marquesado.

Samaranch volvió a referirse ayer a la seguridad en los Juegos de Barcelona: "La preocupación del COI es mucha no sólo por el terrorismo, sino también por la seguridad ciudadana. Así se lo hice saber al ministro del Interior. Pero es responsabilidad del Gobierno español y tenemos toda la confianza en las medidas a tomar".

La paz española

El equipo español curó ayer sus principales heridas con las encomiables disculpas públicas de Paco Fernández Ochoa por unas declaraciones en las que criticó duramente a nuestro esquí. "Fue un error y lo lamento", aclaró; "en 20 años nunca había dicho cosas tan duras y el primer perjudicado he sido yo. Sólo puedo ofrecer mis disculpas".Santo y seña del esquí español antes de la aparición de su hermana Blanca, Paco manifestó, no obstante, que no puede desmentir lo que dijo porque es verdad. Sus críticas al desastroso esquí nacional son una realidad de fondo incuestionable. Pero sólo su ingenuidad y su ímpetu genial, el mismo que le pudo llevar a la medalla de oro en Sapporo 72, le empujaron a perder las formas.

Segismundo Fraile, el presidente de la Federación Española de Deportes de Invierno, y Daniele Fioretto, el director técnico y su cuñado, admitieron sus disculpas y todos dieron por zanjado el asunto.

Los componentes del equipo parece que no tanto. Pero no tendrán otro remedio que demostrarlo en las pistas, algo bien difícil. Eso queda reservado para Blanca, que llega hoy mismo para la ceremonia inaugural. Junto al resto de las mujeres, ha estado en el centro de relajación que tiene el ex zaguero internacional francés de rugby Serge Blanco en la Costa Vasca de su país. Se encuentra en perfectas condiciones para afrontar su gran y última oportunidad de lograr una medalla en el eslalon, el día 20, en Meribel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de febrero de 1992

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