Izquierda Unida y el PP critican la polémica visita que Li Peng inicia mañana a España

El portavoz oficial del Partido Popular, Miguel Angel Rodríguez, y el dirigente de Izquierda Unida, Julio Anguita, criticaron ayer la visita oficial que el primer ministro chino, L¡ Peng, inicia mañana a España. LiPeng no ha aceptado comparecer ante la prensa para no verse obligado a contestar a incómodas preguntas sobre la situación de los derechos humanos en su país, que experimentó un brusco deterioro en junio de 1989, cuando el Ejército reprimió a miles de estudiantes concentrados en la plaza de Tiananmen de Pekín para solicitar la democratización del régimen.

Considerado como el responsable político de la matanza de Tiananmen, en la que hubo que lamentar cerca de 5.000 muertos, Peng, de 63 años, efectúa ahora su primer viaje a Europa desde aquel trágico suceso con el propósito de romper el aislamiento en el que quedó sumido su régimen, obtener créditos para su desarrollo y atraer la inversión extranjera.Según fuentes diplomáticas, el protocolo español propuso al huésped chino del presidente Felipe González que ambos jefes de Gobierno celebraran el próximo jueves a las 12.15 una conferencia de prensa conjunta en La Moncloa, pero Peng rehusó la oferta, que tampoco hacía excesiva ilusión a su anfitrión español. Sugirió, en cambio, hacer a la salida de La Moncloa una mera declaración. En lugar de la conferencia, la Embajada china ha organizado un encuentro con la prensa del ministro de Asuntos Exteriores, Qian Qichen, en un hotel madrileño.

En Roma, primera etapa de su gira por cuatro países europeos y Nueva York, Peng se arriesgó la semana pasada a comparecer ante periodistas seleccionados por su embajada, pero las protestas de quienes a pesar de estar acreditados no pudieron acceder a la sala aguaron la comparecencia. En el foro de la economía mundial, en Davos (Suiza), el primer ministro fue más cauto y pidió a sus organizadores que no acordasen ninguna cita con los corresponsales.

Aunque no en público, la cuestión de los derechos humanos sí será suscitada durante la estancia de Peng en España, según dio a entender el martes el ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. "En este caso también, y como ya dijo González a propósito de Cuba", comentó un diplomático, "se será discreto para intentar ser eficaz". Tanto en Roma como en Nueva York Peng calificó cualquier posible evocación de esta cuestión como injerencia en los asuntos internos de su país.

Ayuda española

Entre sus socios europeos, el Gobierno español ha sido de los menos proclives a colocar a China en la picota por sus violaciones de los derechos humanos. En la cumbre comunitaria de Madrid de julio de 1989, que aprobó varias sanciones contra Pekín, España se opuso, por ejemplo, a la propuesta danesa de suprimir la ayuda concesional a China. Tras 15 meses, los Doce levantaron parcialmente el castigo en el Consejo Europeo de Luxemburgo y Fernández Ordóñez fue entonces el primer jefe de la diplomacia europea en viajar a Pekín.En enero de 1991, el Gobierno abrió con China créditos por 45.000 millones de pesetas, que permitirán, sobre todo, financiar la construcción por empresas españolas de una siderurgia en Wuhan.

Peng, al que acompañan tres ministros del área económica, recibirá el miércoles a una delegación de la CEOE. Hasta ahora, sólo Transportes Alsa, Chupa-Chups y Nutrexpa se han atrevido a instalarse en China.

La visita ha suscitado críticas entre los principales partidos. El portavoz del PP, Miguel Ángel Rodríguez, dijo ayer a este periódico que su partido prefiere "no opinar sobre la visita de un jefe de Estado", pero a continuación añadió: "Se debe tener en cuenta que China sigue en primer lugar en el ranking de la falta de respeto a los derechos humanos", informa Marifé Moreno.

Por su parte, Julio Anguita señaló ayer en Sevilla: "Yo creo que el señor Li Peng es un miembro de un Gobierno con el que España tiene relaciones económicas, a pesar de la matanza de Tiananmen, porque a veces somos para algunos sitios exagerados o normales en el cumplimiento de los derechos humanos pero con otros, con los cuales tenemos inversiones, lo somos menos", informa Inmaculada Ruiz. Anguita añadió: "Habrá que recordarle de una manera clara y rotunda que lo de Tiananmen es impresentable".

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