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Tiempo de incertidumbre

La Bolsa sigue bajando, pero los predicadores del optimismo dicen que se acercan tiempos de alzas para la mayoría de las acciones. El inversor de a pie, sin embargo, está desorientado.Apenas hay ampliaciones de capital en el mercado, los dividendos se han estancado en términos reales, los resulta dos de la mayoría de los sectores también se encuentran al ralentí y los precios se resienten de la falta de dinero. Tras el repunte de la primera decena del mes, algunos valores con fuerte peso en el índice general han agotado su recorrido. Da la impresión de que los chicharros han quedado aparcados a la espera de otra hora especulativa. De momento el volumen vuelve a concentrarse en los valores más líquidos del mercado continuo, como es habitual en tiempos de incertidumbre.

A corto plazo, la Bolsa necesita nuevos estímulos económicos para poder marcar un camino en una u otra dirección. La euforia con que el mercado recibió el buen IPC del año y las aparentes posibilidades de recuperación económica en EE UU han quedado atrás y los precios, sabiamente, han reflejado en los pasados días estos factores. Cabe, pues, esperar noticias para poder tomar próximas decisiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de enero de 1992