Anjelica Huston, sin miedo al fracaso

"Ahora me preocupa más mi trabajo que mi apariencia física"

Ataviada con unos vaqueros ajustados, una camisa de seda a cuadros y unas botas de piel de cocodrilo, se pasea por el vestíbulo del hotel María Cristina, en San Sebastián, mientras en la calle caen las primeras lluvias del otoño. Llega con la sonrisa puesta y a lo largo de la conversaci6n se descubre que no es una pose: ella desborda simpatía. Anjelica Huston es una de las estrellas del cine que en estos días desfilan por el palacio del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. No asume el cliché de estrella porque prefiere llegar a ser una gran actriz, algo que ella cree que ya ha conseguido. "Las estrellas eran las de antes, las del cine dorado de Hollywood, envueltas en pieles y joyas". "Ahora", dice rotunda, "si no eres capaz de hacer bien tu trabajo, no eres nada".Enciende un cigarrillo tras otro. Estar en un lugar desconocido, conocer gente nueva y someterse a entrevistas le obliga a fumar más de lo que acostumbra. "Me permite concentrarme". Poco a poco se va relajando, y entonces comienza a enfatizar sus palabras con el movimiento de sus manos.

La madurez le ha obligado a dejar a un lado las depresiones que, en algunos momentos de su vida arrastró por no gustarse más a sí misma. "Ahora me importa más mi trabajo que mi apariencia física; ese aspecto está situado en un segundo plano". Pero los fotógrafos de los periódicos españoles han devuelto el físico de la actriz al primer plano. "Cuando he visto alguna de las fotografías publicadas, con mi gran nariz, me he quedado un tanto atónita, pero al menos ya no me asusta".

La presión de dos nombres imprescindibles en el cine y en, su vida, John Huston, su padre, y Jack Nicholson, su ex compañero, no le parece preocupante. "No haber nacido hombre es probable que me haya impedido sentir de una forma muy fuerte el sentido de competitividad que tan desarrollado tiene el género masculino".

Se adentró en eI mundo del cine porque un día se planteó que ya era hora de empezar a hacer algo en la vida. Aunque sus primeros pasos fueron negativos, sabía que una vez que se lo tomase en serio tenía que triunfar. "Soy una mujer muy segura de mí misma y muy crítica con todo lo que hago. Después de un estreno no me extrañan las críticas que formulan los especialistas; yo he sido antes mucho más dura conmigo".

Dice no haber sentido miedo al fracaso porque siempre espera que su trabajo y sus películas sean un éxito. No se ha planteado por el momento situarse detrás de la cámara, siguiendo el camino de su padre, director y también actor. "Si algún día se me ocurre, lo haré sin competir con él. Era un monstruo, un genio de la dirección, y creo que yo jamás lo sería".

Sobre la firma

Aurora Intxausti

Coordina la sección de Cultura de Madrid y escribe en EL PAÍS desde 1985. Cree que es difícil encontrar una ciudad más bonita que San Sebastián.

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