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Dos bombas explotan en conducciones de Campsa y Catalana de Gas en Barcelona

Dos artefactos, cuya explosión provocó sendos incendios, destruyeron ayer, con 10 minutos de diferencia, un oleoducto de Campsa y un gasoducto de Catalana de Gas en los municipios de Sant Vicenç dels Horts y El Papiol (Barcelona), respectivamente, situados a cinco kilómetros de distancia entre sí. La deflagración de las dos bombas, en ambos márgenes del río Llobregat, no causó víctimas. La Guardia Civil sospecha que los grapo, cuya presencia había sido advertida en Cataluña en los últimos meses, puedan ser los autores de los atentados.

Los investigadores localizaron restos de una bomba junto a la caseta de válvulas de presión del oleoducto de Campsa, en el municipio de Sant Vicenç dels Horts, que abastece de combustible a las gasolineras de, Barcelona y Tarragona. El artefacto explotó a las 5.45 horas y generó un incendio que fue sofocado a las 7.30 por los bomberos. Expertos en explosivos pudieron hallar residuos del artefacto debido a que en aquel momento el oleoducto no bombeaba gasolina, por lo que las llamas fueron sofocadas con relativa rapidez.A las 5.55, 10 minutos después de la explosión del oleoducto de Campsa, se produjo una deflagración en El Papiol, en un gasoducto de Catalana de Gas que suministra combustible a los habitantes de esa población. La explosión originó llamas de hasta 30 metros de altura, que pudieron ser extinguidas sobre las diez de la mañana. En este caso, el gasoducto bombeaba combustible, por lo que el incendio tardó tres horas en ser sofocado. La alta temperatura de la zona impidió que los investigadores buscaran restos de una posible bomba. Sin embargo, fuentes policiales expresaron su casi total convencimiento de que había sido colocado un artefacto, aunque fue calcinado por el fuego.

La Guardia Civil tiene serias sospechas de que los autores de estos atentados son miembros de los GRAPO, cuya presencia había sido advertida en Cataluña en los últimos meses. Un militante de esa organización, Laureano Ortega, fue identificado en junio como presunto autor de varios atracos cometidos a diversas sucursales bancarias en Barcelona. Sin embargo, fuentes policiales se negaron a atribuir a Ortega la autoría de la acción debido a la constante movilidad de los miembros de aquel grupo terrorista. Las mismas fuentes declinaron desvelar la identidad de los militantes sobre quienes recaen las máximas sospechas.

Objetivos similares

Los indicios que apuntan a la autoría de los GRAPO se basan en el tipo de artefactos explosivos utilizados, compuestos por dinamita y goma-2 y posiblemente fueron activados a través de un detonador, y el objetivo elegido. Los GRAPO reivindicaron el atentado cometido el 9 de septiembre de 1990 contra el haz de tuberías de Repsol, situado en el complejo petroquímico de Tarragona, que suministra combustible desde el pantalán del puerto hasta la refinería de La Pobla de Mafumet (Tarragona). Los atentados de ayer y el de Tarragona del año pasado guardan similitud también por el hecho de que las bombas fueron colocadas junto a las casetas de las válvulas de seguridad y de presión.

Tras el atentado de Tarragonajos GRAPO colocaron, también en septiembre de 1990, un artefacto en la sede en Barcelona del PSC y en noviembre del mismo año atentaron contra la Dirección General de Urbanismo de la Generalitat y la delegación de Hacienda. Ninguna de estas acciones causó víctimas. La última víctima mortal ocasionada por este grupo en Cataluña fue el policía Juan José Sucino, de 31 años, que fue asesinado en diciembre de 1989 en El Prat de Llobregat (Barcelona).

Agentes de la Guardia Civil establecieron ayer controles en diversas zonas de Cataluña para intentar localizar a los autores de los atentados. La rotura de las conducciones de Catalana de Gas afectó a 343 abonados domésticos de El Papiol y a cuatro industrias. Catalana de Gas activó un sistema provisional de suministro, lo cual permitió que el número de usuarios afectados se redujera al mínimo. La compañía restableció el suministro de gas a El Papiol en la tarde de ayer.

Portavoces de la empresa gasista señalaron que los daños habían sido escasos y calculaban que el gasoducto sería reparado en cuestión de horas.

Andrés Peña, delegado de Campsa en Cataluña, informó de que los desperfectos causados en las conducciones de combustible serán solucionados en unas 48 horas.

La explosión y el posterior incendio en las instalaciones de Catalana de Gas obligaron a cortar durante tres horas el tráfico de la carretera comarcal que comunica Molins de Rei con Sabadell y la vía ferroviaria que discurre entre Barcelona y Martorell. Esta medida de precaución ocasionó importantes retenciones de vehículos en la zona, que ya soporta a diario un intenso tráfico procedente del área metropolitana de Barcelona.

El alcalde de El Papiol, Robert Casajuana, afirmó ayer que pedirá a Catalana de Gas un mayor control sobre sus instalaciones, situadas en el centro de un descampado, por su fácil acceso para cualquier persona. En la madrugada de ayer, tanto la Guardia Civil como la policía local habían patrullado por las inmediaciones del oleoducto, sin detectar nada anormal.

Por otra parte, una falsa amenaza de bomba obligó a desalojar a las 23 horas de ayer al medio millar de personas que estaban en la estación central de Renfe en Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1991

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