Discreto cambio de tono
Tras el recorte de medio punto de los tipos de interés en Gran Bretaña, la inversión española ha quedado en suspenso hasta conocer el dato de la inflación de agosto, que se hará público la semana próxima.Si la Bolsa no reaccionó ante una noticia medianamente positiva, los mercados monetarios sí que parecieron olfatear la posibilidad de una baja de tipos cercana, aunque será el Indice de Precios al Consumo el factor determinante. La jornada se ha caracterizado por una indefinición total, con un recorte inicial de cierta importancia que poco a poco se fue corrigiendo ante la aparición de dinero. El volumen negociado ha mejorado sustancialmente pero todavía no consigue abandonar esa zona que todavía presagia la presencia de problemas.
La confrontación entre papel y dinero terminó en un equilibrio casi completo, ya que los compradores pusieron buen cuidado en tomar títulos a la baja o, cuando menos, sin pagar demasiado por ellos, prueba de que juegan a corto plazo y de que un duro tiene mucha importancia. La apertura indecisa de Wall Street no cambió las cosas, con lo que la Bolsa española ha tenido que tomar sus propias decisiones y llegó a un cierre tan apagado como la propia sesión. El índice ganó al final siete centésimas.


























































