Un recluso muere apuñalado tras una reyerta en la cárcel de Burgos

MIGUEL CALVO El recluso Santos Benaya Fernández, de 25 años, murió ayer en el Hospital General Yagüe, de Burgos, por las heridas que le fueron producidas durante una reyerta ocurrida en la cárcel burgalesa. La dirección del centro penitenciario ha abierto una investigación para esclarecer los hechos, sobre los que no quiso hacer ningún tipo de comentario. En las dos últimas semanas se han producido varios incidentes en este mismo centro penitenciario.

El Gobierno Civil de Burgos informó ayer de que Santos Benaya Fernández, que cumplía una condena de 30 años por distintos delitos, murió hacia las 13.30 en el Hospital General Yagüe como consecuencia de una "presunta agresión que le produjo herida punzante en la parte izquierda del tórax".La semana pasada los funcionarlos de la prisión de Burgos denunciaron la situación de este centro que en la actualidad acoge a más de 600 reclusos, cuando está diseñado para una población de 420. Los funcionarios también han criticado el reciente traslado a este centro penitenciario de once presos peligrosos procedentes de Herrera de La Mancha, debido a que los problemas de infraestructura de la cárcel burgalesa no garantizan su vigilancia. Sus quejas también las han hecho extensivas a la reducida plantilla de funcionarios durante los meses de verano.

La muerte del recluso Santos Benaya se ha producido a los 15 días de que falleciera el interno preventivo José Fernando Vidal Delgado, de 23 anos.

Aunque desde la dirección de la cárcel se informó de que la muerte le sobrevino posiblemente como consecuencia de un fuerte golpe que se dio en la cabeza al caer de la litera, sus familiares presentaron una denuncia al sospechar que las heridas se las produjeron otros internos durante una reyerta.

Por otra parte, el 25 de agosto seis reclusos de la prisión de Burgos que iban a ser trasladados a Puerto de Santa María se encaramaron en el tejado de la cárcel para evitar su traslado. Los incidentes comenzaron la noche anterior con el incendio provocado en una celda.

Dos de estos reclusos permanecieron varios días en el Hospital Provincial de Burgos donde tuvieron que ser atendidos de diversas lesiones en el abdomen provocadas por clavos y otros pequeños objetos que ingirieron durante su protesta.

Huelga de celo en Badajoz

Por otro lado, los funcionarios de la prisión de Badajoz iniciaron ayer una huelga de celo para reclamar mejoras en su situación laboral, entre las que figura el traslado a otro centro de los reclusos muy peligrosos hasta tanto no se acondicionen los módulos destinados para ellos. Estos internos fueron conducidos a esa cárcel la pasada semana, informa Jeremías Clemente.

Los funcionarios piden mayores medidas de seguridad, la reducción de la población reclusa y la ampliación de la plantilla de funcionarios.

Un portavoz del sindicato de funcionarios CSIF indicó el seguimiento de las medidas de presión es total, informa Europa Press. Un portavoz de Instituciones Penitenciarias indicó que no disponía de datos oficiales sobre la incidencia de la huelga.

La prisión de Badajoz, catalogada de primer grado, alberga en estos momentos a 10 reclusos peligrosos, la mayoría pertenecientes a la Asociación de Presos de Régimen Especial (APRE), y a cuatro miembros de ETA. Todos permanecen en el mismo módulo. Pese a estar concebida para una plantilla de 500 internos, en los últimos meses ha llegado a acoger a casi 1.000.

La convocatoria de huelga fue adoptada por las organizaciones sindicales CSIF y UGT tras una asamblea de funcionarios celebrada el pasado día 26. Los sindicatos se entrevistaron posteriormente con el delegado del Gobierno en Extremadura, Ángel Olivares, entregándole un documento en el que reflejaban las carencias estructurales que padece el centro y la tensión en que desarrollan su trabajo los funcionarios.

El pasado 29 de julio, tres miembros de APRE protagonizaron un motín tomando como rehenes a otros internos. En sucesivas semanas fueron ingresando en la prisión otros reclusos calificados igualmente como peligrosos, caso de Julio Amador, implicado en el motín de Puerto 1, en el que fue decapitado un preso.

Instituciones Penitenciarias ha elegido Badajoz, junto con Jaén y Valladolid, como prisiones destinadas a albergar a reclusos peligrosos, dentro de un programa de reagrupamiento, que los sindicatos consideran inviable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de septiembre de 1991.

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