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Tribuna:
Tribuna

Dos en una

La jornada de ayer en el mercado de valores madrileño tuvo dos partes claramente diferenciadas. Por la mañana, el papel presionó de forma suave pero suficiente para que la mayor parte de los valores y sectores sufrieran ligeros recortes en sus precios. Telefónica fue un buen ejemplo del discurrir matinal: en la primera hora no fijó cambio.Por la tarde, el panorama cambió radicalmente. El Banco de España había bajado 0,15 puntos los tipos de interés en la subasta de certificados de depósito y, sobre todo, Wall Street había abierto claramente al alza y el dinero decidió, por fin, tomar posiciones de forma decidida. Los recortes se transformaron en suaves alzas en todos los sectores.

Con los volúmenes de negocio en los niveles previos al golpe en la URSS (7.000 millones de pesetas), la inversión se dará ahora un tiempo antes de marcar tendencia definida. El 270%, perdido el lunes y a punto de ser recuperado ayer, continúa siendo punto de referencia fundamental. Para las próximas sesiones, y salvo acontecimientos no previstos y traumáticos, es de esperar que, de nuevo, se imponga la atonía.

La bolsa, al cabo de cinco sesiones intensas ha vuelto al punto de partida. Con septiembre a la vuelta de la esquina, el mercado espera.

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