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Fuerte escalada de los combates en Croacia

El Ejército federal y la guerrilla serbia lanzaron ayer un ataque sobre la ciudad croata de Okucani, eje estratégico de comunicaciones entre Zagreb, la región de Eslavonia y las zonas de la República de Bosnia-Herzegovina habitadas por croatas. Tras el ataque, los serbios mantuvieron fuertes combates con las fuerzas policiales croatas y la Guardia Nacional. Durante todo el día, los movimientos de tropas por toda Croacia y Bosnia occidental fueron intensos, y en Banija, tanto croatas como serbios hacían preparativos para una batalla abierta. Los incidentes armados proliferaron en todas las regiones conflictivas, en una clara escalada respecto a días anteriores.

No se disponía anoche de información fidedigna sobre el número de bajas, pero se supo que el Ejército y la guerrilla serbia habían hecho fuego con artillería, morteros y carros de combate en torno a Okucani. Las posibilidades de las fuerzas croatas de defender esta franja territorial que separa Eslavonia de Banija eran prácticamente nulas debido a la implicación del Ejército.Un helicóptero de la comisión de observadores de la Comunidad Europea (CE) fue tiroteado desde el suelo, al parecer por fuerzas serbias. El helicóptero, con dos observadores internacionales -un italiano y un luxemburgués- y dos tripulantes holandeses, volaba sobre la ciudad de Novska cuando fue blanco de varios disparos y se vio obligado a aterrizar. No se produjeron heridos pero el portavoz de la comisión de la CE, Marco Hennis, no ocultó su profunda indignación por este primer ataque contra los observadores extranjeros.

[La presidencia holandesa de la CE, a través de su embajador en Belgrado, Jan FieteIaars, exigió a todas las partes yugoslavas enfrentadas en la zona que aclaren el ametrallamiento del helicóptero, calificado de "serio incidente". El Gobierno de La Haya ha recordado a los yugoslavos "que hay acuerdos sobre las garantías de seguridad de los miembros de la misión comunitaria", informa Efe].

Grupos de la guerrilla serbia habían advertido con anterioridad que considerarían como enemiga la presencia en las regiones en crisis de observadores o fuerzas pacificadoras procedentes de Europa. Aviones de las fuerzas aéreas federales sobrevolaron ayer la región de Novska a muy baja altura, sin que se tuvieran noticias de que hicieran fuego o bombardearan objetivos.

El presidente croata, Franjo Tudjman, prosiguió sus frenéticos esfuerzos diplomáticos por involucrar a Occidente en la crisis e impedir una catástrofe militar, tras la cual Croacia tendría que negociar con casi la mitad de su territorio ocupado por fuerzas serbias. Ayer se entrevistó con Henri Wijnaendts, embajador de Holanda en Francia y uno de los 50 observadores llegados ya a Yugoslavia para buscar nuevas fórmulas de presión masiva sobre Serbia.

Intercambio de prisioneros

La Comisión Estatal para el alto el fuego, por su parte, logró que a última hora del jueves se intercambiaran 77 prisioneros (43 serbios y 34 croatas). Hasta. el momento se han intercambiado más de 220 personas. Sin embargo, la comisión no consiguió desbloquear las objeciones de las autoridades croatas para que observadores neutrales yugoslavos vigilen el precario alto el fuego en la región.

La operación de conquista de Okucani parecía confirmar los augurios de las autoridades de ambos bandos de un recrudecimiento de los combates en Croacia después de 10 días de alto el fuego parcialmente respetado. Las fuerzas serbias parecían haber logrado el control de Novska a media tarde de ayer.

Esta ciudad, si bien mayor por población, no tiene la importancia de Okucani, que es el nudo de comunicaciones entre Eslavonia occidental, la autopista Zagreb-Belgrado y Krajina Bosnia, donde desde hace días se percibía un fuerte aumento de los contingentes militares del Ejército federal y los reservistas serbios movilizados por su alto mando.

La ofensiva contra Okucani es un nuevo paso hacia la ocupación por el Ejército federal y la milicia serbia de todas las regiones croatas con población serbia, mayoritaria o minoritaria. Esta ofensiva podría culminar con la conexión territorial de Krajina y Banija -ya bajo firme control del Ejército y las fuerzas serbias- con la Eslavonia oriental.

Hace tres días, las fuerzas rebeldes serbias en la región de Eslavonia, organizadas en la llamada Asamblea General del Pueblo Serbio en Eslavonia Occidental, proclamaron la "Provincia Autónoma Serbia de Eslavonia Occidental" y declararon su decisión de integrarla en la Provincia Autónoma de Krajina. Para esta integración, aprobada por la República de Serbia, se necesita el contacto territorial que, con el ataque de ayer, el Ejército federal se dispone a lograr.

La 'Pequeña Yugoslavia'

La tregua, mantenida a duras penas y en la que pocos de los contendientes creían, parecía ayer definitivamente rota con un nuevo ataque, estratégicamente consecuente y militarmente lógico, contra una ciudad clave, Okucani, tanto para la conexión de Zagreb con sus fuerzas combatientes en Eslavonia como para el Ejército y las guerrillas serbias, que ya forman abiertamente una única fuerza.Atrás han quedado los tiempos en que el Ejército federal intentaba presentarse ante la opinión pública interna e internacional como una fuerza neutral que hacía de colchón entre las fuerzas militares y étnicas enfrentadas.

Las fuerzas de la reserva de la defensa territorial y del Ejército que combaten junto a la guerrilla de Krajina en esta región llevan un nuevo distintivo con la bandera serbia y dos espadas, que los identifica como "reservistas de Krajina".

Los reservistas son exclusivamente serbios y montenegrinos, en gran medida voluntarios, identificados plenamente con la guerrilla serbia, que quiere arrancar a Croacia grandes partes de su territorio e integrarse en la Gran Serbia o la Pequeña Yugoslavia. Ese eufémismo fue inventado por el presidente serbio, Slobodan Milosevic, para no utilizar el primero de los términos, con mucho lastre negativo en la historia.

Cruces rojas

En Zagreb, los tejados de los hospitales están siendo pintados con grandes cruces rojas con la esperanza de que los aviones, en futuros bombardeos, respeten estos edificios.

El fin de semana, que comenzó ayer con la nueva ofensiva, amenaza con ser, como muchos de los pasados, sangriento. Difiere de los anteriores en que Zagreb está prácticamente desarmado frente a un Ejército que ha sido armado y financiado ante todo por las dos repúblicas septentrionales. Una de ellas, Eslovenia, salió medianamente bien parada del ataque que sufrió. Parece imposible que Croacia pueda tener tanta suerte.

Los líderes federales quieren convertir el alto el fuego en una paz que facilite el camino para establecer conversaciones políticas sobre el futuro del Estado balcánico de 23,5 millones de habitantes, pero sus esfuerzos parecen cada día más vanos. El conflicto ha lanzado a las dos grandes repúblicas del Estado, Serbia y Croacia, una contra el cuello de la otra. Croacia quiere la independencia. Serbia quiere perpetuar su poder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de agosto de 1991

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