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Cartas al director

¡Qué vergüenza!

Viendo esta tarde el anuncio de un desodorante masculino de cuyo nombre no quiero acordarme, a mí sí que me estallaban los ínferos del alma y no los botones de la camisa. Me he quedado pensando y llego a la siguiente conclusión: "Vergüenza no tienen; ética, tampoco; pero sentido comecial, sí. Por tanto, seguro, que tienen éxito y se vende". Vaya desde aquí mi sugerencia: ¿por qué, no hacer saltar los botones de las braguetas masculinas? Sería igual de ético, pero más original- Sara Escudero.

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