TOUR DE FRANCIA 1991

Melchor Mauri: "Fue un auténtico suplicio

No lejos de donde la afición vitoreaba a Miguel Induráin, el nuevo líder del Tour de Francia, Melchor Mauri, ganador de la última Vuelta a España, devoraba en la más completa soledad un par de melocotones. Sentado en un banco, el corredor catalán del equipo ONCE inició así el primero de los días que le quedan como simple observador en el Tour de Francia. La misma jornada que encumbró a Miguel Induráin sepultó las aspiraciones de otros aspirantes, como Pedro Delgado (a 16.30 minutos del líder en la general), Marino Lejarreta (a 21.46) o el propio Mauri (a 34.08).

"Es normal decepcionarse tras un día tan malo como el de Val Louron. No vine a ganar el Tour, pero sí a conseguir una buena posición en la general final. Ahora sé que es imposible", comentó Mauri, que perdió media hora justa en la etapa reina del pasado viernes.El Tour, para Mauri, sólo tiene ya una motivación: "Intentaré ganar un etapa para sacarme de encima el mal sabor. No será fácil. El viernes me sentí muy mal. Desde el primer puerto me di cuenta de que no tenía fuerzas. Fue un auténtico suplicio. Pero espero rendir al máximo en la penúltima etapa, la contrarreloj de 52 kilómetros. Aunque Induráin está muy fuerte y también es un gran especialista".

En opinión de Melchor Mauri, Miguel Induráin está capacitado para soportar la presión del amarillo, circunstancia que él mismo conoce bien por su experiencia en la última Vuelta a España, donde precisamente el nuevo líder terminó en segunda posición: "Hay que saber llevarlo, porque todo el mundo, de repente, está pendiente de tí. No puedes ir solo ni al lavabo y llega a convertirse en un agobio. Pero yo lo veo muy tranquilo, muy centrado, y creo que lo conseguirá".

Marino Lejarreta, muy cansado tras una temporada muy intensa, compartió la frustración de Mauri: "Tenía esperanzas de que en los Pirineos podría ir un poco para arriba, pero no pude. Aunque me he ido sintiendo mejor que en los primeros días, sigo sin encontrarme bien". El líder del equipo ONCE, que el viernes perdió más de 14 minutos respecto a Induráin, no espera ya nada de este Tour: "Ya no me quedan objetivos. Bueno, sí, uno: llegar a París el próximo domingo".

La apuesta de Marino

Marino Lejarreta se mostró convencido de que Induráin es el hombre más capacitado para alcanzar el triunfo final: "Lo tiene en la mano en un 90% de posibilidades, siempre y cuando no se venga abajo en un día de desfallecimiento. Las diferencias que ha conseguido son muy importantes. Esa es su gran suerte, que sólo depende de él y se le ve muy confiado".El vasco consideró que sólo una etapa puede comprometer el excelente momento del nuevo líder de Banesto, la segunda de los Alpes, con la subida al mítico Morzine: "Será un día duro y hombres como Giarini Bugno o Claudio Chiappucci jugarán allí sus últimas cartas. Saben que Induráin no cederá terreno en la contrarreloj del penúltimo día. Él sólo tendrá que estar muy atento a cualquier ataque".

El tercer gran derrotado de la ascensión a Val Louron fue Pedro Delgado, que también entró a más de 14 minutos. El segoviano, condenado ahora, por primera vez, a un segundo plano de gregario, aunque de lujo, aseguró haber encajado con alegría su nueva condición: "Ya lo dije en la llegada de Val Louron; voy a trabajar encantado para Miguel. El es el líder, él es el que está más fuerte y él es el que tiene el triunfo en la mano. Me alegro por él. Su momento ha llegado".

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