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El primer ministro yugoslavo trata de disuadir a Croacia de declararse independiente

El primer ministro yugoslavo, Ante Markovic, intentó disuadir ayer al Parlamento croata de la proclamación de independencia, eufemísticamente llamada "la desasociación", prevista para mañana. Ese mismo día, la república de Eslovenia proclamará su independencia Markovic se dirigió al Parlamento croata, reunido desde el pasado día 18 para aprobar, apresuradamente, las leyes necesarias para la constitución de un Estado soberano e independiente de las estructuras federales.

El prirner ministro advirtió a los diputados -quienes ni siquieran habían leído su discurso pronunciado en el Parlamento federal el viernes pasado acerca de la superación de la crisis política e institucional yugoslava- que existen dos maneras de proceder con los cambios institucionales y la transformación.La primera, según Markovic, sería una transformación del sistema actual, tomando en cuenta las experiencias pasadas y su reforma económica. La segunda, la descomposición total del país y un posible acuerdo posterior. En caso de que prevalezca la segunda opción, Markovic dijo que sus consecuencias económicas serían desastrosas. La caída de la producción, actualmente de un 20%, podría precipitarse hasta alcanzar un 50% y provocar tensiones sociales "difíciles de controlar".

El primer ministro recordó al Parlamento que él también era croata, pero su llamamiento emotivo, a juzgar por las discusiones posteriores, no tuvo resonancia. Markovic tampoco tuvo éxito en Eslovenia, en donde hace dos semanas intentó frenar el proceso de desintegración. Inicialmente, la proclamación de la independencia croata estaba prevista para el próximo día 30, pero tras la reunión de las cúpulas políticas de Croacia y Eslovenia, el presidente esloveno Milan Kucan informó que los croatas coordinarían las fechas con las eslovenas.

No sucederá nada espectacular el día 27, precisó ayer Lojzé Peterle, el primer ministro esloveno, explicando a centenares de periodistas el contenido exacto de la independencia eslovena. Un día después de la proclamación de la independencia, Eslovenia no tendrá su propia moneda, ni su banco central, ni su pasaporte propio. En su territorío permanecerán las Fuerzas Armadas yugoslavas, aunque Eslovenia ya cuenta con las suyas propias como simbolo de la independencia y de la soberanía.

Peterle explicó que si fracasan las negociaciones posteriores con la Federación y otras repúblicas acerca de la división total de las competencias políticas y financieras, todas las instituciones económicas, políticas y financieras independientes entrarían inmediatamente en vigor, ya que la legislación está aprobada. Anoche, el Parlamento esloveno se reunió para aprobar tres actos constitucionales que definen el estado independiente de esta república y significan de hecho la proclamación de independencia. Asimismo, el Parlamento debe decidir sobre el nuevo escudo y la nueva bandera eslovena antes de la independencia. "Tenemos preparados los pasaportes", dice Peterle, "pero falta por imprimir el escudo". Si otros países no reconocen los pasaportes eslovenos "viajaremos con los yugoslavos", precisa el primer ministro esloveno. A partir de pasado mañana, Eslovenia retirará a sus diputados del Parlamento federal, dejando sólo a 12 representantes para seguir negociando la separación de bienes. Asimismo, se espera la retirada de los eslovenos que trabajan en las instituciones federales, con sede en Belgrado. Peterle parece dispuesto a pasar a la historia como el primer ministro de la Eslovenia independiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de junio de 1991

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