Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Debate en el Reino Unido sobre la exención de impuestos a la familia real

El secreto que envuelve a la fortuna personal de la reina de Inglaterra apenas permite estimar que ronda los 6.600 millones de libras (en torno al billón de pesetas), pero no es ningún secreto que la soberana no paga impuestos por ella. Un libro que va a aparecer dentro de unos meses en las librerías británicas indaga en los orígenes de tal exención y concluye que a Isabel II le resultaría imposible defender constitucional y legalmente tal situación.

Los soberanos británicos han pasado de pagar impuestos a no hacerlo en un lapso de 40 años y ese beneficio le cuesta ahora al Tesoro una cantidad del orden de los 7,3 millones de libras anuales.Los británicos, por más que estén encantados con su monarquía y con la mayor parte de la familia real, quieren que la reina pague impuestos como cualquiera de ellos. El escritor y profesor Phillip Hall va a echar leña al fuego del debate con la próxima publicación del libro Royal fortune, donde escruta el patrimonio de la soberana.

"La monarquía pasó de pagar impuestos a estar exenta de ellos en un plazo de 40 años", declara Hall a The Independent on Sunday. "Me han sorprendido el secretismo y, los trapicheos que rodearon la consecución de la exención fiscal". Las gestiones y acuerdos fueron alcanzados en negociaciones secretas entre secretarios reales, altos funcionarios y ministros. La exención fiscal fue gradual y alcanzó su plenitud con Jorge VI, el padre de la actual soberana, aunque se ignora el momento en que el monarca dejó de tributar.

Ese favor no cuenta con el apoyo de la calle, mientras pierde favor en el Parlamento. "Creo que la riqueza privada es privada y que la reina debería pagar impuestos como todos los demás", dice el parlamentario conservador Anthony Beaumont-Dark, al tiempo que el constitucionalista lord St John vaticina que en el futuro el soberano inglés pagará impuestos. Un parlamentario demócrata liberal va a proponer el próximo mes una ley que haga tributables las rentas y el patrimonio privados de la familia real, aunque es poco probable que la iniciativa prospere esta vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 1991