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La mitad de los enfermos con leucemia linfática crónica sobreviven sin necesidad de tratamiento

Entre un 30% y un 40% de los enfermos con leucemia linfática crónica diagnosticada en estado avanzado responden positivamente al tratamiento y entran en una fase leve de la dolencia que permite una larga supervivencia y buena calidad de vida. A ellos hay que sumar otro 20% de los casos en que la leucemia permanece siempre estable en formas benignas, por lo que, aunque este tipo de leucemia sigue siendo incurable, más de la mitad de los enfermos que la padecen tienen la misma esperanza de vida que quienes no la sufren y pueden sobrevivir sin necesidad de ningún tratamiento.

Especialistas de 12 países reunidos en Sitges (Barcelona) con motivo del V Encuentro Internacional sobre Leucemia Linfática Crónica han coincidido en que el porcentaje de respuestas positivas al tratamiento supera el 30%, lo que abre importantes esperanzas para esta dolencia, marcada hasta hace poco por un halo de fatalidad.La leucemia linfática crónica es la de mayor incidencia entre todos los tipos de leucemia, y el 90% de los casos se presenta en personas de más de cincuenta años. Este tipo de leucemia no tiene relación con la leucemia aguda linfoblástica, que se presenta en los niños.La leucemia linfática crónica es una dolencia silenciosa, que muchas veces no presenta síntomas hasta estadios muy avanzados de la enfermedad. Hasta tal punto es así que en el 50% de los casos el diagnóstico se produce por casualidad, según Emilio Montserrat, catedrático de la Escuela de Hematología Farreras Valentí, del hospital Clínico de Barcelona, responsable, junto a Ciril Rozman, de la organización del encuentro de Sitges.Los especialistas coincidieron en que en este tipo de leucemia el pronóstico es esencial, puesto que depende de cuál sea éste, la estrategia terapéutica aconsejable puede oscilar entre un tratamiento muy intenso o ningún tratamiento.

Dos estrategias

Hubo acuerdo en que debe utilizarse todo el arsenal terapéutico disponible cuando la afectación sea severa, pues en este caso está todo por ganar y se ha comprobado que más de un 30% de los enfermos logran remontar la enfermedad a estadios más benignos, equivalentes a los de las fases iniciales.

"Sigue siendo una enfermedad incurable, pero en estos casos la actitud del médico ha dejado de ser escéptica porque hay evidencias de que, aunque no conseguimos la curación total, logramos supervivencias muy prolongadas y en muy buen estado", afirma Emilio Montserrat.

En cambio, una parte importante de las discusiones se centró sobre cuál debe ser la actitud terapéutica a adoptar en el caso de que la enfermedad se diagnostique en estadios muy iniciales, puesto que se ha comprobado que existe una forma estable de leucemia linfática que no progresa. Según Emilio Montserrat, si se comprueba que la cifra de linfocitos es baja y que no progresa en un lapso de tiempo de aproximadamente un año, puede pensarse que se trata de este tipo estable de leucemia.

Se considera que existe una leucemia linfática cuando se observan más de 5.000 linfocitos en sangre (el número normal es de unos 3.000), pero si la cifra se mantiene sin superar los 30.000, la enfermedad es de carácter benigno. La Escuela de Hematalogía Farreras Valentí del hospital Clínico ha identificado una forma específica de este tipo de leucemia estable de carácter benigno.

Parámetros de gravedad

Algunos especialistas sostienen que en el caso de este tipo de leucemia linfática estable o benigna no debe aplicarse tratamiento alguno, sino someter al paciente a un riguroso control periódico.

Algunos especialistas presentaron incluso ponencias en las que se demostraba que en estos casos el tratamiento no lograba supervivencias superiores a las de los enfermos no tratados, y en determinadas condiciones tenía incluso efectos contraproducentes.

De ahí la importancia de establecer un pronóstico lo más preciso posible. Los especialistas tienen en cuenta para ello varios parámetros de gravedad.

Se considera una afección leve cuando la cifra de linfocitos es moderada (menos de 30.000), y más grave si el número es mayor y si además el enfermo presenta adenopatías (aumento del tamaño de los ganglios linfáticos), tiene el bazo aumentado o sufre anemia o una cifra baja de plaquetas en sangre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1991

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