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GENTE

Margarita Robles

La primera mujer que preside una audiencia

A los 23 años ya era juez, a los 27 formaba parte de un tribunal de sala de audiencia, y ahora, a los 34, Margarita Robles se ha convertido en la primera mujer que ocupa el cargo de presidente de una audiencia provincial, que en este caso es la de Barcelona. La magistrada no da excesiva importancia al hecho de que sea la primera mujer sobre la que recae tal nombramiento. "Soy la primera mujer porque para ocupar el cargo se necesitan más de 10 años en la carrera, y yo llevo l2", señala, para añadir a continuación que el acceso masivo de las mujeres a la carrera judicial se ha producido mas recientemente, por lo que hay pocas mujeres que reúnan estas condiciones.Es soltera, tiene 34 años y nació en León. Por razones familiares se trasladó a vivir a Barcelona, y en Cataluña estudió la carrera de Derecho. Su primer destino como juez fue la localidad leridana de Balaguer, después estuvo en Sant Feliu de Llobregat y en Bilbao. En los últimos siete años, además de ser magistrada de la Audiencia de Barcelona, ha desempeñado el cargo de juez del Tribunal de Menores. Ha formado parte de tres salas de lo Pena] de la Audiencia de Barcelona, y actualmente es presidenta de una de ellas, la novena.

Ahora, con el nombramiento, no piensa abandonar su trabajo de juzgar y sentenciar. "Lo puse como condición al presentarme como candidata", explica la magistrada, conocida en la judicatura por su capacidad de trabajo y por su determinación. Robles, que cuando forma sala suele interrogar directamente si algo no le ha quedado suficientemente claro, cree que el volumen de trabajo existente en la actualidad dificulta la mejora de la calidad de la Administración de justicia. Por ello, la magistrada argumenta que, "por muchas horas que se dediquen, es evidente que no se podrá ofrecer esa justicia ágil que los ciudadanos exigen".

La magistrada es miembro de Jueces para la Democracia, y suele participar activamente en los congresos y reuniones de la asociación. Ayer mismo partió hacia Argentina para asistir a un congreso sobre la independencia judicial en Latinoamérica.

Margarita Robles afirma, en el tono tajante y directo habitual en ella, que los jueces no deben hacer interpretaciones de las leyes para cubrir las lagunas que éstas dejan, como, por ejemplo, en la legislación del aborto. "No hay que cargar a los tribunales con lo que el legislador no contempla", concluye.

Como magistrada intervino en el juicio y en la sentencia que condenó a varios policías de Barcelona por la muerte de un dirigente de los GRAPO, Martín Luna. Más recientemente ha visto cómo el Supremo revocaba una de sus sentencias y ordenaba la libertad de un acusado de violación basándose en que la mujer se resistió "poco" ante una "simple amenaza".

Robles cree que el Supremo tendría sus razones para dictar esa sentencia, aunque no está de acuerdo con ella, y confía en que los tribunales sigan en la línea que el mismo Supremo abrió hace dos años al establecer en otras sentencias que la víctima de una violación no tenía que demostrar una "resistencia heroica" ante su agresor. "Como jurista pienso que lo que no se puede hacer es invertir el enjuiciamiento y exigir a la víctima que demuestre su inocencia. Eso no puede ser así", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de marzo de 1991