La falta de baliza dificultó la localización del Aviocar, según el jefe del Ejército del Aire
La plaza de armas de la base aérea militar de Matacán (Salamanca) fue en la mañana de ayer escenario de los actos fúnebres por los cinco tripulantes del Aviocar siniestrado el pasado día 6, mientras realizaba un vuelo de instrucción. El jefe del Estado Mayor del Aire, teniente general Ramón Fernández Sequeiros, reconoció que la ausencia de baliza (dispositivo que alerta mediante señales de la situación de un avión) en el aparato siniestrado dificultó la localización del Aviocar.
En un ambiente de recogimiento, compañeros y amigos de las víctimas dieron el último adiós a los cinco militares. A la misa fúnebre, oficiada por el vicario general castrense, monseñor Estepa, asistieron autoridades locales y altos mandos militares del Ejército del Aire, entre ellos el jefe del Estado Mayor, teniente general Ramón Fernández Sequeiros. Una vez concluidos los funerales, el jefe del Estado Mayor del Aire impuso a las cinco víctimas a título póstumo sendas cruces al mérito aeronáutico.El capitán instructor Ángel Martín, soltero, de 28 años, fue enterrado en la tarde de ayer en Sorihuela (Salamanca). El subteniente mecánico, Vicente Revilla Ruiz, de 47 años, casado y con un hijo de 20 años, fue trasladado a Boo de Piélago (Cantabria).
Los tres sargentos alumnos fallecidos, Ángel Bas, Vicente Utrilla y Hernán Gabriel Pérez del Pulgar, todos ellos madrileños, de entre 21 y 23 años de edad, fueron enterrados en la tarde de ayer en el cementerio de' La Almudena de Madrid.
Tras los funerales, el jefe del Estado Mayor del Aire reconoció que la ausencia de baliza (dispositivo que alerta mediante señales de la situación de un avión) en el avión, fue "un fallo" que contribuyó de forma decisiva en la tardanza en localizar el aparato [el avión fue encontrado 11 días después de su desaparición].
En cuanto a ciertas críticas sobre la falta de medios de los equipos de rescate que participaron en la búsqueda, Sequeiros señaló que "atreverse a criticarlos [refiriéndose al SAR] supone una insensatez. En este caso se ha hecho todo lo que marcan las normas de la aviación civil internacional".


























































