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"Creen que las diputadas somos bichos raros"

Entran en el Congreso dos nuevas parlamentarias nacionalistas vascas

Koro Garmendia, Arantza Mendizábal y Esther Larrañaga: diputadas, nacionalistas y vascas. Feministas, además. Las dos últimas están de estreno. Acaban de conseguir un escaño en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, sustituyendo a dos compañeros varones que han sido nombrados consejeros del Gobierno vasco. Garmendia y Mendizábal son la única representación de Euskadiko Ezkerra (EE) en el Congreso de los Diputados. Larrinaga forma, junto con Joseba Azkarraga, el dúo parlamentario de Eusko Alkartasuna (EA).

La mayor fuerza nacionalista vasca, el PNV, tiene cinco escaños, todos ocupados por hombres.Koro Garmendia, de 34 años y profesora de instituto, ejerce su veteranía de un año en Madrid para echar un capote a sus nuevas compañeras. A fin de cuentas, está convencida de que entre mujeres las cosas no son más difíciles, sino más prácticas. "Entre las diputadas hay unas relaciones especialmente solidarias, independientes del partido al que se pertenezca", apunta. Las relaciones con los varones son "cordiales". "La convivencia en el Congreso es como la de cualquier otro sitio en el que hay 350 personas".

Mendizábal y Larrañaga asienten. También ellas saben de complicidades femeninas en un mundo, como la política, que sigue "dominado por las pautas masculinas".

Arantza Mendizábal, la última en tomar posesión -el 21 de febrero-, cambió su vocación de bailarina por la cátedra de Economía Aplicada en la Universidad del País Vasco, de la que fue rectora en funciones un año. Ha puesto grandes ilusiones en su nueva andadura Con 40 años, casada y con dos hijos, confía en que su vida familiar no se resentirá por vivir entre Bilbao y Madrid.

Esther Larrañaga, de 31 años, es la benjamina. Por una semana, gana en antigüedad parlamentaria a Mendizábál. Esta abogada ha desempeñado la dirección general de Cultura del Gobierno vasco.

No han tenido tiempo para acostumbrarse a responder "diputada" cuando les preguntan la profesión. "Parece que el término impone apunta Mendizábal. "La gente reacciona con cierto miedo. Piensan que somos bichos raros, pero, con suerte, un par de horas después ya te consideran normal", puntualiza Garmendia. "Todo eso sin perjuicio de quienes opinan que los políticos somos inútiles", añade Larrañaga.

Las tres se definen como feministas, tendencia que califican como "muy plural". No les causa un estremecimiento particular, mas allá del que produce la propia guerra, ver a mujeres soldado en el golfo Pérsico. "Es un avance en la libertad de opción que la mujer pueda ser soldado o Papa, aunque a mi no me guste que sea una u otra cosa", puntualiza Larrañaga.

Machismo

No les parece que la sociedad vasca sea "más machista de lo normal". "Si acaso, tiene manifestaciones peculiares, como el poteo", concede Larrañaga. El matriarcado vasco les parece más tópico que real.

Las diputadas de EE son partidarias de la ampliación del aborto para hacerlo libre en los dos o tres primeros meses. Larragañaga expresa la opinión de EA: "El partido no tiene una postura concreta, pero creemos que la ley actual provoca distorsiones serias".

Están satisfechas de: los avances en la igualdad entre hombres y mujeres, aunque queda mucha tarea por hacer. "La mujer se ha esforzado para introducirse en el mundo del trabajo, eminentemente masculino, pero los hombres no han entrado en el de las responsabilidades cotidianas. Eso nos hace la vida un poco más ardua, pero no hay que desesperar", concluyen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de febrero de 1991