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Muere el bebé al que se trasplantó una prótesis vascular

.El bebé santanderino al que ayer se le implantó una prótesis ventricular falleció durante la intervención, efectuada en el hospital Gregorio Marañón, a causa de una imprevista estrechez de la arteria aorta, según fuentes del equipo de cardiología de este centro. El bebé, que nació hace ocho días con 1,9 kilogramos de peso, sufría una malformación coronaria, y los médicos pretendían implantarle una prótesis que garantizase su vida mientras encontraban un corazón adecua(lo para serle trasplantado.Esta intervención es la primera de esta índole realizada en España a un bebé. La operación se enmarca dentro de las actividades programadas en el V Curso Práctico de Cardiología Intervencionista, que terminará mañana. La intervención fue seguida por televisión por 500 especialistas nacionales y extranjeros que participan en el curso. La señal fue transmitida vía satélite desde el quirófano hasta el auditorio Mapfre, ubicado en el Cetro Moda Shopping.

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Una estrechez severa de la arteria aorta provocó la muerte del bebé cántabro

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La intervención de este bebé era tina de las actividades más destacadas de estas jornadas, en las que también se van a utilizar, entre otras técnicas médicas, unos dispositivos capaces de pulverizar la placa de ateroma del interior de las arterias coronarias.

El bebé fallecido, Carlos Pallarés Sanz, presentó una estrechez severa de la aorta que determinó su muerte por fallo cardiaco durante la operación, practicada por los doctores Eulogio García, jefe del servicio de hemodinamíca del hospital Gregorio Marañón, y Carlos Ruiz, miembro del Instituto de Cardiología de Los Ángeles (EE UU).

Tras la intervención, que se prolongó durante tres horas, aunque en principio estaba previsto que durara 45 minutos, ambos cardiólogos indicaron, no obstante, que las posibilidades de supervivencia del pequeño eran mínimas debido a su. bajo pese y al grave problema cardiovascular que sufría.

Los cirujanos añadieron que desconocían que el recién nacido sufriese, además de la citada malformación cardiaca, una estrechez severa en su aorta, obstáculo que trataron de salvar infructuosamente introduciéndole una especie de balón que posibilitara aumentar la circulación sanguínea del recién nacido. Así mismo los facultativos indicaron que este tipo de patologías se producen en el 1% de las cardiopatías y en el 0,7% de los niños recién nacidos.

Este tipo de malformación cardiaca se puede detectar cuando el bebé está todavía en e] útero de: la madre, aunque no existe ningún tratamiento especifico. La única y última solución es el trasplante del órgano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de febrero de 1991

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